La leyenda habla de un rey indio llamado Iadava, quien estaba sumido en la tristeza y en la angustia.
Las penas del monarca llegaron a los oídos de un joven llamado Sissa, quien entonces decidió crear un juego tan fascinante que devolviera la alegría a su señor.
Sissa se presentó en el palacio con un tablero y dos series de piezas -blancas y negras- que obedecían sus propias reglas.
Cuenta la leyenda que Iadava comenzó a jugar de inmediato y -con gran entusiasmo- logró derrotar a sus cortesanos.
Fascinado por su "nuevo juguete", el rey ofreció oro, joyas, tierras y palacios al hombre que lo había sacado de su tristeza.
Pero Sissa sólo pidió granos de trigo.
Un grano por la primera casilla del tablero, dos por la segunda, 4 por la tercera, 8 por la cuarta y así sucesivamente hasta el final.
Cuando las primeras risas por la ocurrencia del joven se callaron, los matemáticos de la corte le dijeron al monarca que no alcanzaban todos los granos de su reino para pagar la deuda.
CABALLO
PEÓN