"Porque esta vida no es
Pero teorías sobre su origen no faltan. Hay quienes sostienen que el primer peón se movió en China, otros en Egipto o en Irak, y no faltan los que hablan de Grecia y de Irlanda como escenarios de la primera partida.
Lo que sí es aceptado por todos es la pasión con la que el juego fue recibido en Persia y luego en todo el mundo musulmán. Los musulmanes estudiaron el ajedrez y fueron los primeros en escribir sus reglas.
La primera mención del ajedrez se encuentra en un libro persa, aparecido entre los años 650 y 750 D.C., en el cual se deja establecido el origen indio del juego.
A través de los árabes, que dominaban casi la totalidad del territorio español, el juego llegó a Europa entre los siglos VIII y X.
Excavaciones realizadas en tumbas vikingas muestran que estos aventureros también conocían por aquellos años los misterios de peones y reyes.
Volviendo nuestra mirada al este, el ajedrez era muy famoso en el Imperio Romano de Oriente. Se cree que desde Bizancio partieron los tableros y las piezas que llegaron a Rusia, el país que en el futuro daría vida a los jugadores más excelsos.
Otros piensan que a la futura patria de Alekhine y Karpov llegaron los juegos persas montados sobre los caballos de los tártaros.
Para resumir, basta utilizar las líneas escritas sobre el ajedrez por el poeta argentino Jorge Luis Borges: "En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra".
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