San Luis es una provincia situada en el centro de Argentina que se destaca por sus bellos ríos y sierras, pero también por ostentar un récord político: una misma familia la gobierna ininterrumpidamente desde hace dos décadas y media.
Se trata de los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saa, nacidos en el seno de una familia tradicional de la región.
Adolfo gobernó San Luis desde el regreso de la democracia, en 1983, hasta que ocupó efímeramente la presidencia argentina tras la renuncia del mandatario Fernando de la Rúa, en 2001.
A partir de entonces ha estado al frente de la provincia su hermano, Alberto, quien hoy es candidato a presidente por el peronismo disidente y un fuerte crítico del mandatario, Néstor Kirchner, y de la primera dama y candidata oficialista, Cristina Fernández.
Apoyo local
Alberto Rodríguez Saa acusa a los Kirchner de "autoritarios" y de no dialogar con los distintos sectores de la sociedad, algo que el matrimonio presidencial niega.
¿Pero por casa cómo andamos? BBC Mundo viajó a la ciudad de San Luis, la capital de la provincia del mismo nombre.
"Es hora de que haya un cambio (en la provincia)"
Aquí es innegable que los Rodríguez Saa cuentan con un fuerte apoyo de los "puntanos", como se conoce a los habitantes de esta región, a pesar de haber estado tanto tiempo en el poder.
Mario Rivera, de 41 años, le comenta a BBC Mundo: "Me parece que se vive bien en San Luis. Si ellos han gobernado todos estos años es porque la gente los vota".
Sin embargo, el joven Hugo Gutiérrez (19) cree que "es hora de que haya un cambio" en la provincia.
"Feudo"
Los Rodríguez Saa han ganado sucesivas elecciones en San Luis con un alto porcentaje de votos.
El oficialismo dice que su popularidad se debe a la realización de obras públicas (incluyendo un amplio plan de viviendas), la promoción de la industria y la reducción del desempleo.
La oposición reconoce los logros de los Rodríguez Saa, pero cuestiona su forma de gobernar: los acusa de convertir la provincia en un "feudo", concentrando el poder público para perpetuarse en el poder.
"Tienen el Poder Judicial y el Legislativo de su lado; cuentan con una gran mayoría la Legislatura provincial. Al mismo tiempo dividen a la oposición seduciendo a dirigentes que comienzan a crecer", dice a BBC Mundo Doroteo Gómez, líder del Partido Socialista.
Sin embargo, la senadora oficialista Maria Antonia Salino rechaza estas acusaciones.
"La Justicia de San Luis es independiente y estamos trabajando para tener el mejor tribunal posible", asegura a BBC Mundo.
¿Clientelismo?
En San Luis cerca de la mitad de la población de unos 430.000 habitantes se ha beneficiado con un plan de viviendas sociales. Asimismo el sector público es el principal empleador, con alrededor de 60.000 trabajadores.
"Yo tengo mi casa, mis hijas también, y mi familia ha aguantado con el sueldo de mi marido", le confiesa a BBC Mundo Eva de Quiroga, de 54 años, una mujer favorecida por el gobierno provincial que no oculta su respaldo a los Rodríguez Saa.
Ante casos como éste, los críticos se han preguntado cuáles son las opciones reales de la población a la hora de ir a las urnas e incluso han denunciado presunto clientelismo político.
Norma Moyano, del gremio de empleados estatales, admite a BBC Mundo que, como la mayoría de sus colegas tienen contratos precarios, hay quienes votan a los Rodríguez Saa para conservar su puesto.
Las opciones
"Creo que no les queda más que votar al gobierno actual porque saben que, si pierden el patrón que tienen actualmente, el nuevo puede no generar esos trabajos".
Pero la senadora Salino niega que ofrecer empleo en el sector público, al igual que viviendas, sea una herramienta electoral en San Luis.
"A la gente no se le pregunta si pertenece al oficialismo o no, ni si nos va a votar o no. Simplemente se le pregunta si tiene o no necesidades", afirma.
Lo cierto es que, según las encuestas, Alberto Rodríguez Saa cuenta con un fuerte apoyo de los habitantes de San Luis para los comicios presidenciales.
Sin embargo, en el resto de Argentina los sondeos le atribuyen una intención de voto mucho menor. Como si sólo fuera profeta en su tierra.