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Jueves 02 de octubre de 2008, 17:37 GMT

Donde la reina despejaba la cabeza

El Petit Trianon, un edificio cercano al palacio de Versalles, reabre sus puertas este jueves para mostrar al mundo cómo era la guarida de María Antonieta hasta el instante en que la reina fue obligada a partir en 1789.

La restauración a la que fue sometido el viejo palacete, por un costo de US$7,8 millones, reproduce hasta en los más mínimos detalles el estado en que quedó el sitio, incluidas las cacerolas y porcelana real.

Además de mostrar cómo vivía María Antonieta antes de la Revolución Francesa, la obra es otra señal del creciente fervor que genera la decapitada reina, hasta hace poco denigrada como una traidora del ideario republicano.

"Casa habitada"

Pierre-André Lablaude, arquitecto jefe del Palacio de Versalles, explicó que el mayor reto para renovar el Petit Trianon fue crear un "ambiente" en este edificio cuadrado y de tres plantas, símbolo del neoclásico francés.

La intención fue "que el visitante sienta que no está en un museo con objetos en la vitrina sino en una casa habitada, donde los habitantes acaban de partir", dijo Lablaude en diálogo con BBC Mundo.

El Petit Trianon fue construido para Luis XV por el arquitecto Ange-Jacques Gabriel, entre 1762 y 1768, como un espacio privado frente a la rigidez y promiscuidad de la corte de Versalles.

María Antonieta recibió el edificio a los 14 años como regalo de boda de Luis XVI y lo transformó en su refugio personal, el lugar donde daba rienda suelta a su pasión por el teatro y la actuación, y en cuyos jardines buscó respiro del protocolo real.

El 5 de octubre de 1789, ante la llegada de los amotinados, un emisario fue al Petit Trianon para advertir a la reina que debía ir al palacio de Versalles. Al día siguiente, la familia real fue trasladada a París, donde finalmente María Antonieta murió en la guillotina.

Marca PT

Hasta la renovación del Petit Trianon, los visitantes de Versalles podían acceder sólo al primer piso del edificio, donde estaban los aposentos de los reyes, cuyos muebles fueron restaurados recientemente.

Pero ahora han sido abiertos todos los pisos, lo que permite comprender cómo funcionaba la casa, el contraste entre las comodidades que gozaba la nobleza con el tipo de vida que tenía la servidumbre en la planta baja.

El mobiliario ha sido recuperado pacientemente. Puede verse la cocina con sus fogones de carbón y cacerolas con el sello del Petit Trianon (PT), así como la sala de vajilla con porcelana encargada por María Antonieta.

También ha sido restaurada la biblioteca de la reina, una treintena de obras literarias que solía leerle su dama de compañía.

En el segundo piso del palacete, donde se alojaban los invitados del rey y la reina, se recuerda ahora a algunas de las mujeres que allí vivieron.

La renovación supuso el trabajo coordinado de unas 250 personas y fue financiada por la firma suiza de relojes Breguet, a cambio de publicidad y de poder utilizar el Petit Trianon ciertos días para recepciones privadas.

"Ícono de la moda"

La reapertura del Petit Trianon es parte de una serie de acontecimientos recientes que han tenido a María Antonieta como protagonista y han promovido el fervor en torno a la controvertida reina.

En 2006 una película dirigida por Sofía Coppola con una banda sonora moderna recreó la vida de María Antonieta y hace algunos meses el Grand Palais de París albergó una exposición con objetos relacionados con su vida.

Esas y otras miradas más personales parecen haber contribuido a despolitizar el personaje de esta mujer austríaca, de gustos caros y casada por arreglo con el delfín de Versalles.

"María Antonieta era polémica hace algunos años", pero ahora se transformó en un personaje para Francia, "un poco en el estilo de Lady Diana" para Gran Bretaña, comentó Lablaude.

La historiadora francesa Evelyne Lever, que ha publicado varios libros sobre María Antonieta, consideró que el personaje "hoy se ha convertido en un ícono de la moda".

"La pasión republicana se atenuó; ya no tememos una restauración de la monarquía en Francia", manifestó Lever a BBC Mundo. "Por lo tanto, miramos la historia de la revolución con ojos muy serenos".



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