El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, defendió en la ONU su controvertida política en el Medio Oriente y dijo que la democracia va ganando terreno en esa zona.
En su discurso ante la 61º Asamblea General de Naciones Unidas, Bush llamó a la comunidad internacional a apoyar la estabilidad "mediante un Oriente Medio justo" y reiteró su petición a Irán para que abandone su programa nuclear.
Dirigiéndose a los iraníes, el mandatario expresó: "Sus gobernantes han elegido negarles la libertad y utilizar los recursos de su nación para financiar el terrorismo y alimentar el extremismo y procurarse armas nucleares".
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En otra parte de su intervención, Bush recalcó: "Mi país desea la paz" y añadió que "los extremistas difunden propaganda de que Occidente libra una guerra contra el Islam".
Según Bush, "esta propaganda es falsa y su propósito es (...) justificar actos de terrorismo. Nosotros respetamos el Islam".
Darfur
Sobre Darfur, que en opinión de los observadores se convertirá en un tema dominante de esta sesión de la Asamblea General, Bush pidió a los países que envíen con prisa una fuerza de mantenimiento de paz.
De acuerdo con el presidente de EE.UU. la credibilidad de la ONU "está en juego" en cuanto a esta región sudanesa dominada por la violencia.
En la apertura de la sesión, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan manifestó que Darfur es el mayor reto que encara la organización internacional.
En su último discurso ante la Asamblea General, Annan -que concluye su mandato el 31 de diciembre próximo- reconoció que Darfur continúa siendo "uno de los ejemplos de violación y burla de los derechos y pretensiones de la comunidad internacional de proteger a los pueblos de los peores abusos".
Annan expresó: "Los acontecimientos de los últimos 10 años no sólo no se han resuelto, sino que han acentuado los tres grandes desafíos: un mundo con una economía injusta, el desorden y el amplio desprecio por los derechos humanos".