Todas las jovencitas sonrientes con las que conversamos en la biblioteca del colegio secundario "Ironí Zain" en Yaffo, Tel Aviv, son ciudadanas israelíes.
Pero algunas son judías y otras árabes. Lorine es cristiana. Sarit, Libar, Hila y Oranit son judías. Zohara y Manar, musulmanas.
Según su profesora Dalia González, ésa es la única diferencia entre ellas.
A todas las quiere entusiastamente. A todas les enseña, con la misma dedicación, el idioma español.
Estas adolescentes de entre 15 y 18 años son algunas de las alumnas de Dalia, que ve en su trabajo en la escuela un reflejo directo de su concepción de mundo, de su forma de ver la vida.
"A mí no me interesa la política en absoluto. Lo único que me interesa es que la gente viva feliz, bien y junta y eso es lo que pasa acá"
"Por eso, cuando me ofrecieron esta escuela, que me queda muy lejos, vine con muchas ganas. Ver aquí a mis alumnas, juntas, me corrobora que se puede", añade.
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Telenovelas
En este colegio -uno de los varios de Israel en los que se enseña español- hay un alto porcentaje de alumnos árabes (35%), la mayoría musulmanes, pero también algunos cristianos.
El resto son judíos, como la mayor parte de la población del país.
Aproximadamente el 10% de los jóvenes que estudian en el "Ironí Záin" toman clases de español.
El director nos dice que son los propios chicos quienes casi exigen que se enseñe esta materia, por el furor que causa el idioma español desde hace años en Israel.
A él no le molesta que todo haya surgido de las telenovelas que se pasan, casi 24 horas al día todos los días, por uno de los canales de televisión.
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Elemento de unión
Los alumnos, especialmente las jovencitas, comparten el entusiasmo por el idioma español y por la cultura que le acompaña y de aquí también surge un fuerte elemento de unión.
"En la escuela somos judíos, musulmanes y cristianos, pero no se siente porque todos somos amigos"
En un país con tantas tensiones y conflictos, eso no es algo a despreciar.
El idioma español es un elemento especialmente fuerte, que se inserta en una dinámica de por sí poco común: estas chicas estudian juntas hace años y para ellas, afortunadamente, la amistad entre judías, musulmanas y cristianas, no es imposible.
"En la escuela somos judíos, musulmanes y cristianos, pero no se siente porque todos somos amigos", le dice Libar a BBC Mundo.
Manar, su amiga musulmana, afirma que "cuando hablo con ella no siento que ella es de otra religión... es mi amiga... la quiero".
Momentos "incómodos"
Manar no oculta que a veces, por ejemplo en las clases de historia en las que estudian sobre las relaciones entre judíos y árabes en esta tierra, hay momentos "incómodos".
Tampoco pueden desconectarse totalmente de los problemas en la vida diaria. Pero eso, no las saca de su curso.
"Escuchamos lo que está pasando, pero no nos afecta porque si nosotras somos amigas, a mi qué me importa de dónde ella viene, de qué cultura, hablamos, ella me consulta, yo la consulto", explica Manar.
Con este buen entorno de fondo, el español llega para ayudar más aún, porque lo usan todas las jovencitas, con común picardía.
"Podemos hablar en otras clases sin que los profesores entiendan, sin que los demás comprendan.... y es divertido", cuenta una, ante las risas de todas.
Magia
Dalia, la profesora, comparte su alegría.
"Yo creo que el español tiene magia, con esto del amor y del romanticismo", dice.
"Y cuando lo estudian, no importa la religión a la que pertenecen, no importa de qué familia vienen, no hay ninguna diferencia. El amor que las atrae al español es por igual".
Tratando de analizar un poco más a fondo, Dalia lo combina con la situación general, por más que nos haya dicho que trata de desconectarse de la realidad.
"Hoy pensaba a la mañana que creo que de las cosas que hace que les guste tanto el español, es que se entusiasmaron con esa forma de ver el mundo, donde el amor ocupa un lugar muy importante y donde además no hay guerras, no hay muchos problemas como los que acá nos hacen sufrir cada día".