El actor mexicano Diego Luna fue uno de los invitados especiales del Festival de cine Latino Americano de Londres "Discovering Latin América" (DLA) 2007, que terminó este fin de semana.
Una excusa perfecta para quedar con él en un lugar agradable y conversar sobre sus últimos trabajos.
"Por favor señorita, ¿me puede traer el tabasco?" pregunta Diego Luna a la camarera de este pequeño bar en Notting Hill Gate donde mantenemos esta charla, mientras mira de reojo a su ensalada de atún y papas cocidas.
Además de disfrutar de la gastronomía británica, Diego llegó a Londres invitado por DLA para presentar su más reciente trabajo como actor en "El búfalo de la noche" y su debut como director con el documental "J.C. Chávez", sobre el mítico boxeador mexicano.
Actor y director
"Dos proyectos totalmente diferentes" como él mismo dice: "'El búfalo de la noche' es una película oscura que habla de un grupo de jóvenes que han sido forzados a abandonar la niñez antes de tiempo. Son jóvenes muy egoístas que viven en sus propios mundos y confunden la posesión con el amor".
"'J.C. Chávez' es la historia de uno de los personajes más públicos que ha dado México", me contó.
A sus 27 años, Diego Luna sigue teniendo la apariencia de "pillo" que le catapultó a la fama en "Y tu mamá también" junto a su amigo de la infancia y socio Gael García Bernal (entre otras aventuras comerciales, ambos son los fundadores de la productora cinematográfica Canana).
A pesar de contar con más de 20 películas en su haber, actuar en series de televisión y obras de teatro y de ser empresario de una marca de camisetas, productor y ahora director, Diego no exhibe ninguno de los rasgos asociados con el éxito, quizás por haberlo digerido en pequeñas dosis desde que apareció por primera vez en televisión en 1991.
"La ventaja que he tenido es que desde que cumplí 14 yo estuve seguro de que quería en la vida. Entendí que estaba en el lugar donde de verdad quería estar, contando historias a través del cine, el teatro y la televisión".
"Nunca tuve un master plan que dijera: ahora actuó, luego produzco, más tarde dirijo. Las cosas surgieron así y mi único plan era satisfacer lo que en ese momento sentía como necesario, siendo feliz y estando rodeado de la gente que quiero".
La felicidad como meta
La búsqueda de la felicidad es un tema que se repite a lo largo de la conversación.
"¿Cuánta gente hay que no vive en la ciudad que le gustaría, que trabaja en algo que no les gusta y que se despierta con la mujer que no ama? Desafortunadamente, cada vez hay más personas que no son lo que quieren ser".
"Yo lo paso fatal en las proyecciones. Como actor cuando acabas de rodar, te vas a tu casa pensando en la película. Después de seis meses cuando la ves en el cine es algo totalmente diferente a lo que imaginaste. "
"Cuando diriges estas ahí durante todo el proceso y me encanta ver las reacciones del público en los lugares en donde se presenta el documental"
Todo un contraste con lo que, según me cuenta, experimenta en su faceta de actor.
"Yo lo paso fatal en las proyecciones. Como actor cuando acabas de rodar, te vas a tu casa pensando en la película".
"Después de seis meses cuando la ves en el cine es algo totalmente diferente a lo que imaginaste. Es la película de otra cabeza y uno tiene que aprender a tomar distancia porque el cine tiene mucho de construcción como de puzzle y las piezas pueden acomodarse para obtener distintos resultados finales y tu, como actor, no estás en esa parte del proceso"
Un héroe mexicano
Su documental cuenta la historia del boxeador mexicano Julio Cesar Chávez. Para Diego el personaje de Chávez va mucho más allá del héroe deportivo y es parte de la memoria colectiva de los mexicanos.
"Vivimos en un país donde hay una derrota tras otra y una noticia de fracaso tras otra, entonces de repente el que aparezca este ser tan diferente me pareció muy interesante para ser contado"
"Para mí, la idea de un mexicano que no sabe lo es la derrota era muy atractiva y me ofrecía la oportunidad de contar la historia de un mexicano único".
"Nosotros vivimos en un país donde hay una derrota tras otra y una noticia de fracaso tras otra, entonces de repente el que aparezca este ser tan diferente me pareció muy interesante para ser contado".
A pesar del tabasco, la ensalada permanece en el plato casi intacta. No sé si es porque no le gusto o porque en su afán de gran conversador Diego se olvidó de que no había comido en todo el día.
Antes de terminar la entrevista le pregunto cual es el mejor consejo que alguien le ha dado en su carrera.
"Sin olvidar lo que hiciste, hay que mirar siempre hacia delante. El riesgo tanto en la vida como en las decisiones de trabajo debe ser un elemento primordial, si no hay riesgo no avanzas, si no hay riesgo no ganas nada, si no hay riesgo no vale la pena hacer cine".