Virginia Ramírez y su cuarteto de jazz venezolano se han presentado en Londres esta semana y ya en primer concierto, en la sala Bolívar de esta capital, el recibimiento del público fue mezcla de gran entusiasmo y admiración.
"Fue algo muy especial para mí sentir la receptividad que tuvo el público", me comentó Virginia Ramírez. "Fue muy emocionante ver cómo la gente estaba pidiendo con tanta insistencia un bis (repetición)".
"Fue muy lindo ver el recibimiento que tuvo nuestra música y cómo los británicos palmeaban los ritmos venezolanos, especialmente cuando estábamos haciendo el ritmo del joropo. Incluso lo zapateaban", me dijo.
Virginia Ramírez tiene una sólida formación musical. Comenzó estudiando en la Escuela Miguel Ángel Espinel de Venezuela y también realizó estudios en el Conservatorio de Música Simón Bolívar.
Experiencia cubana
Se graduó como pianista, concertista y profesora de piano en la Escuela Nacional de Música de la Habana, con máximas distinciones, donde tuvo una experiencia muy enriquecedora, según ella.
"Viví cinco años en Cuba donde tuve la oportunidad de estar en contacto con pianistas que para mí son muy importantes porque han tenido una gran influencia en mi vida", me señaló. "Cuando niña escuché en mi casa discos de Gonzalo Rubalcaba, de Chucho Valdés o de Emiliano. Poder estar en contacto con ellos en Cuba fue muy emocionante y me enriqueció mucho".
"Fue muy lindo ver el recibimiento que tuvo nuestra música y cómo los británicos palmeaban los ritmos venezolanos, especialmente cuando estábamos haciendo el ritmo del joropo "
Tradición venezolana
Pero el aspecto afro-cubano es sólo parte de tres grandes áreas que conforman el proyecto musical de esta pianista: el jazz, la música afro-caribeña y la tradición de la música venezolana, que es algo que otros músicos venezolanos de jazz también han estado explorando, entre otros Pablo Gil y Gerry Weil, además de grupos como El Trabuco venezolano.
Varios de los temas musicales compuestos por ella tienen un sello venezolano muy fuerte, especialmente en lo referente a los ritmos. Y sus improvisaciones de jazz sobre ellos muestran una influencia que va desde Bill Evans a McCoy Tyner, pasando por los cubanos mencionados más arriba.
Joropos, merengues venezolanos, songos e, incluso, temas new wave entre sus composiciones, llevan el peso de la rica tradición rítmica y musical venezolana.
"Creo que resulta muy interesante el hecho de fusionar todas estas tendencias, como el jazz y la música afro-caribeña", me comentó Virginia Ramírez. "Pero por supuesto está muy presente todo lo que es la esencia de la música venezolana", aclaró.
Familia de artistas
Virginia Ramírez comenzó a tocar el piano a los siete años de edad, desarrollando rápidamente sus habilidades musicales. Es evidente que el ambiente donde creció contribuyó a dicho desarrollo.
"Nací en una familia de músicos y artistas", me contó Virginia. "Mi padre era músico, tocaba cuatro, arpa, guitarra y cantaba. Mi hermano es guitarrista de jazz y hace improvisaciones vocales, en el estilo scat, realmente extraordinarias. Y mi madre es poetisa, con varios libros publicados, y en mi casa siempre hubo muchos discos de jazz".
Es difícil describir la música de esta pianista, ya que la fusión abarca desde intrincados ritmos venezolanos o afro-caribeños, hasta boleros, que ella considera "un símbolo universal de amor y amistad". Virginia me dijo algo que yo siempre he sostenido: "los boleros son el equivalente a las baladas en el jazz".
Y ese es el tratamiento que ella les da. Durante los boleros que tocó en Londres, hubo momentos en los que evoqué el trabajo que han hecho Charlie Haden y Gonzalo Rubalcaba en la fusión que han realizado de boleros y jazz.
Pero aunque la variedad de ritmos, matices armónicos (algunos temas son modales) y expresiones musicales podrían diluir su identidad artística, ello afortunadamente no sucede porque lo que amalgama todo este amplio espectro cultural, como una columna vertebral, es el jazz.
Jóvenes virtuosos
El cuarteto de Virginia Ramírez está integrado por Heriberto Rojas, bajo eléctrico; Diego Maldonado, batería, y Osmar Aldana, percusión latina.
"Creo que resulta muy interesante el hecho de fusionar todas estas tendencias, como el jazz y la música afro-caribeña"
Diego Maldonado impresionó por sus ritmos firmes y seguros en la batería, leyendo complicados arreglos hechos por Virginia Ramírez con una soltura envidiable. Ha realizado estudios en Venezuela y Nueva York y ha tocado, entre otros, con Pablo Gil, Alfredo Naranjo y Leo Blanco.
Osmar Aldana, a pesar de su juventud, parece ser un veterano de la percusión latina. Mucho virtuosismo y sentido del swing, especialmente en las congas. Pareciera ser que toda la tradición que viene desde Chano Pozo hasta Ray Barreto la tuviera en sus rápidas manos.
Danza y ritmos
Otra cosa que llamó la atención del público británico fue la simpatía que Virginia y sus tres músicos irradiaron con su juventud, entusiasmo y permanente buen humor. Lo que comunicaron fue que estaban gozando con cada nota que tocaban.
Pero eso no es todo. Había reservada una sorpresa para la composición de Virginia "La bailaora". Se agregaron al cuarteto el percusionista y lutier Yonder Rodríguez, que impresionó también con sus ritmos e instrumentos hechos por él. Y la bailarina Daniela Tugues.
Daniela hizo rugir al público con una danza de flamenco, mezclada con jazz y elementos latinoamericanos. Su arte corporal se amalgamó con gusto y calidad con la música y las improvisaciones de Virginia Ramírez.
Daniela Tugues tiene una trayectoria internacional que la ha llevado el Festival de Edimburgo, Madrid, Génova y Miami, entre otros lugares. Está considerada la principal bailaora de Venezuela.
Virginia Ramírez alterna su actividad como concertista de jazz -y cantante- con la de la educación musical, enseñando a generaciones más jóvenes armonía, improvisación y piano.