¿Votaría usted a un candidato que le dice que la felicidad es tan importante como el crecimiento del producto interno bruto?
En el Reino Unido los dos principales partidos, el Laborista y el Conservador, han puesto a la felicidad en el centro de su programa político.
Los laboristas fueron los que empezaron hablando del asunto la semana pasada cuando la ministra de Cultura, Tessa Jowell, señaló que la izquierda debería incluir el derecho a divertirse, jugar y reírse como alternativa a esta obsesión moderna con el mero bienestar material.
Pero el tema tomó visos de epidemia cuando los conservadores ayer se expresaron en términos similares.
David Cameron, líder del partido Conservador, dijo al respecto: "Es hora de que admitamos que la vida es más que el dinero. No se trata sólo de tener más Producto Interno Bruto. Necesitamos una nueva medida para establecer el crecimiento de nuestro Producto de Bienestar Personal".
Para un conservador, miembro del partido de Margaret Thatcher, que puso la economía en el centro de todo el debate político, las palabras de Cameron marcan un cambio copernicano.
Pero ¿qué significa en concreto?
La búsqueda de la felicidad es tan antigua como el ser humano: ¿qué puede hacer un gobierno al respecto?
Armonía
Los políticos británicos aseguran que quieren una relación armónica entre la vida laboral y la personal.
Claro, algunos recordaron que Cameron votó dos veces contra una legislación que extendía el permiso por maternidad, introducía el permiso por paternidad y generaba mecanismos para que los padres pudieran tener más tiempo libre para pasar con sus hijos.
En todo caso, más allá de estas discrepancias entre la retórica y la práctica concreta, uno diría que la tarea que tienen, gobernar con eficiencia, en la que fallan casi todos los gobiernos del planeta, es suficientemente compleja, como para andar echándose sobre el hombro la felicidad de todos los ciudadanos.