Un controvertido artista británico pretende mantener seis grifos permanentemente abiertos durante un año, como protesta por el control privado del suministro de agua.
La acción que Mark McGowan emprenderá en varios "lugares secretos" de Londres provocó la ira de la compañía de suministro de agua, Thames Water, la cual dijo que lo demandará ante los tribunales.
El año pasado, McGowan dejó una llave de agua abierta en una galería londinense pero tuvo que cerrarla al cabo de un mes debido a las protestas del público.
"Soy un artista. El agua no se está desperdiciando"
Sin embargo, McGowan no cree que esté actuando de manera reprobable. "Soy un artista. El agua no se está desperdiciando", dijo.
Según él, las que están malgastando el líquido son las compañías privadas, que "están lucrando mientras el agua sí se está desperdiciando debido a la falta de inversión" en las redes de suministro.
Cien millones de litros
En momentos en que el sur de Gran Bretaña padece una sequía severa, un vocero de la compañía Thames Water explicó: "Estamos recibiendo menos lluvia per cápita que ciudades como Estambul o Dallas".
El portavoz añadió: "Por eso exigimos que McGowan suspenda esa acción infantil".
Si el artista logra su propósito, al cabo del año se habrán ido 100 millones de litros de agua por el caño.
Mark McGowan ha protestado contra la deuda que los estudiantes universitarios se ven forzados a acumular, rodando un cacahuete con la nariz por las calles de Londres.
En una ocasión se vistió como guía de tráfico e invitó al público a que lo golpeara con palos.
En otra, Mark permaneció durante dos semanas en una bañera llena de frijoles, con papas fritas metidas en las fosas nasales y 48 salchichas atadas a la cabeza, protestando por lo que considera "el consumo perjudicial" del típico desayuno inglés.