Ray Barretto, quien junto con Tito Puente y Mongo Santamaría era uno de los máximos representantes de la salsa neoyorquina y particularmente del jazz latino, murió este fin de semana en un hospital de Nueva Jersey, Estados Unidos, a los 75 años de edad.
Barretto, uno de los percusionistas pioneros del jazz latino que provenía directamente de la tradición de Chano Pozo, puso su instrumento, las congas, en el primer plano de la producción musical de Estados Unidos, junto con otros grandes como Mongo Santamaría, Armando Peraza y Cándido.
Hace poco más de una semana Ray Barretto, poseedor ya de un galardón Grammy, había sido nominado una vez más para este premio por su trabajo musical "Time Was, Time Is", su último CD de jazz latino. No obstante, el galardón en esa categoría lo obtuvo este año su amigo Eddie Palmieri.
Barretto nació en abril de 1929 en Brooklyn, Nueva York, y era hijo de inmigrantes puertorriqueños.
Desde muy temprana edad se vinculó a grupos de jazz de esa ciudad y con el tiempo se transformó en un gigante de la percusión latina y en un director musical notable.
Fue fundador y representante de los famosos Fania All Stars, movimiento de salsa y jazz latino que marcó toda una época en el desarrollo musical estadounidense.
Cientos de grabaciones
La producción musical de Ray Barretto es impresionante.
Al igual que en el caso de Tito Puente, sus grabaciones se cuentan por cientos, como líder de grupos y como participante de otros conjuntos.
En el último período de su carrera, Barretto produjo discos de mucha complejidad y de alto valor artístico.
Su penúltimo disco estuvo dedicado al baterista de jazz Art Blakey y en la grabación participaron excelentes músicos de jazz, todos inspirados y motivados por la fuerte personalidad de Barretto como líder.
Influencias
Además de Chano Pozo, la influencia mayor sobre Barretto fue la de Dizzy Gillespie quien, según él, lo inspiró a seguir una carreta musical.
Cuando joven, Barretto creció en los ghettos latinos de Harlem y el Bronx, en un ambiente pleno de música de Puerto Rico.
Pero siempre contó que le gustaba escuchar discos o transmisiones de las orquestas de Duke Ellington, Counta Basie o Benny Goodman.
Su gran amor fue la música afro-cubana y sus primeros trabajos musicales los obtuvo con Eddie Bonnemere y el cubano José Curbelo.
En 1957 reemplazó a Mongo Santamaría en la banda de Tito Puente, con quien grabó su primer disco, "Dance Mania".
Después de media década con Puente, Barretto se transformó en el percusionista latino más requerido por músicos y estudios de grabación.
Entre las decenas de músicos famosos con quienes tocó en esos años se destacan Charlie Parker, Max Roach, Sonny Stitt, Red Garland, Dizzy Gillespie, Freddie Hubbard, Cal Tjader y Cannonball Adderley.
Fania All Stars
En las dos décadas posteriores, Barretto grabó, entre otras cosas, una decena de álbumes con los Fania All Stars, que tuvieron mucho éxito, así como el álbum "Que viva la música", con su propia orquesta.
Luego grabó otro disco de importancia, con composiciones de autores cubanos, llamado "Indestructible".
Pero para muchos su gran obra de esos días fue el álbum "Carnaval", en 1972, que incluía los números "Cocinando suave" y "Summertime".
Sus ventas más altas las obtuvo con los discos que grabó con los vocalistas Rubén Blades y Tito Gómez, en 1975, época en que comenzaron sus nominaciones para premios Grammy.
Barretto ganó en innumerables ocasiones premios y encuestas realizadas por revistas especializadas, como Latin NY y Down Beat.
Legado
Pero entre los muchos galardones que obtuvo en su vida, quizás el más importante fue el Grammy en 1990, por su producción de "Ritmo en el corazón", con Celia Cruz.
El mes pasado, a Barretto se le incluyó en la lista nacional de los "Grandes Maestros del Jazz", uno de los honores más altos para los jazzistas estadounidenses.
Las grabaciones con Celia Cruz fueron numerosas, pero en los años posteriores al Grammy, Barretto fue dedicándose más de lleno al jazz latino puro, en momentos de un fuerte repunte de este tipo de expresión musical, y realizó grabaciones con músicos del calibre de Eddie Gomez, Kenny Burell, Joe Lovano y Steve Turre.
El legado que deja Ray Barretto al jazz latino y a la música contemporánea en general es tan inmenso que no se puede cuantificar.
Lo que sí está claro es que, mucho antes de su muerte, su nombre ya había quedado registrado entre los de los grandes de la música.