Según los científicos que le hicieron la autopsia, entre los problemas que aquejaron al cetáceo se incluyen deshidratación, fallas en los riñones y daños en los músculos.
El mamífero, de casi seis metros y de la especie "nariz de botella", murió el sábado mientras que un equipo de salvamento trataba de trasladarlo de nuevo al mar.
La infructuosa operación para tratar de regresarla a su hábitat natural costó US$173.000.
Los especialistas estiman que el animal no se pudo alimentar durante tres días, pues es probable que antes de llegar al Támesis estuviera en el Mar del Norte, donde no encuentra fuentes de subsistencia.
Por equivocación
El patólogo veterinario de la Sociedad de Zoología de Londres, Paul Jepson, explicó que "las ballenas y delfines se hidratan a través de su alimento y particularmente este tipo de animal se nutre del calamar de agua profunda del Océano Atlántico".
BALLENA NARIZ DE BOTELLA
"Este cetáceo no debe haber podido alimentarse en el Mar del Norte, por lo que de seguro se deshidrató", apuntó.
Jepson explicó que existe la posibilidad de que la ballena haya entrado a ese mar por equivocación y que luego intentase regresar al Atlántico a través de los ríos.
"Se ha especulado que esto sucede con frecuencia con los cetáceos nariz de botella (...) y creemos que esto es lo que puede haber sucedido en esta ocasión", aseveró.
El equipo de científicos hizo un autopsia de casi ocho horas al cuerpo del animal.
Se siguen efectuando exámenes de laboratorio para determinar si la ballena contrajo alguna bacteria o infección viral como consecuencia de la contaminación del río.
El animal era una hembra, de unos 11 años de edad, que sufrió de desorientación y ansiedad antes del intento de rescate, se especificó.