Este martes comenzaron las maniobras navales conjuntas entre Venezuela y Rusia en aguas neutrales del Caribe, denominadas "Venrus 2008".
Estas operaciones, de tres días de duración, representan la primera vez que la flota rusa lleva a cabo operaciones en esta zona desde el final de la Guerra Fría.
En las maniobras participan los navíos rusos que llegaron al puerto de la Guaira, cerca de Caracas, el pasado 25 de noviembre. Están encabezados por el buque de propulsión nuclear "Pedro el grande" junto a tres barcos de apoyo, con un total de 1.600 marineros.
Por parte de Venezuela, participan 700 marineros en 12 buques de guerra: tres fragatas, un buque anfibio de transporte, cuatro buques patrulleros y cuatro lanchas guardacostas, además de la participación de aviones Sukhoi.
Las maniobras tienen lugar tras la visita a Caracas del presidente ruso, Dimitri Medvedev, en lo que fue su primera escala de una gira de cuatro días por Latinoamérica para fortalecer la influencia de su país en la región.
La semana pasada, el presidente venezolano, Hugo Chávez, firmó un acuerdo con Rusia para promover el desarrollo de energía nuclear para uso civil.
EE.UU.: no es para tanto
"Unos pocos navíos rusos no van a cambiar el equilibrio de fuerzas"
Los tripulantes de ambos navíos serán instruidos sobre el funcionamiento de los sistemas de comunicación, maniobras tácticas, intercepción de drogas o reposte de combustible, que ambos países utilizan.
También incluirá maniobras antiterroristas y de ataques antiaéreos.
Antes del comienzo de las maniobras, oficiales rusos y venezolanos negaron que estuvieran destinadas contra "países terceros".
"Los ejercicios buscan evaluar las capacidades de las flotas de ambos países para luchar contra el terrorismo y el tráfico de drogas", afirmó el vicealmirante ruso, Vladimir Korolev.
Por su parte, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, restó importancia al despliegue naval ruso.
"Unos pocos navíos rusos no van a cambiar el equilibrio de fuerzas", afirmó.
Los corresponsales de la BBC en la región afirman que Washington está preocupada por el aumento de los acuerdos de compra de armamento entre Caracas y Moscú, que suman US$4.400 millones desde 2005.