Tras su paso por territorio cubano, Paloma se convirtió en tormenta tropical, pero dejó su huella en zonas ya devastadas por el huracán Ike, que golpeó la isla hace apenas dos meses.
Paloma atravesó transversalmente la provincia de Camagüey y tocó tierra en la localidad de Santa Cruz del Sur, donde este domingo hace exactamente 76 años otro ciclón arrasó el pueblo y provocó más de 3.000 víctimas fatales.
Pero la catástrofe no se repitió: cerca de un millón de personas habían sido evacuadas por la Defensa Civil en las provincias centrales y orientales con el objetivo de evitar que el fenómeno atmosférico provoque muertos a su paso por la isla.
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Entre los primeros se encuentran los pobladores de localidades cercanas a la costa donde se produjeron olas de seis y siete metros, además fueron trasladados a lugares seguros los habitantes de pueblos cercanos a las presas, que están ya en su máxima capacidad.
Resguardo
La gran mayoría de los evacuados fueron ubicados en casas seguras de familiares o vecinos, sin embargo también se prepararon cientos de centros de acogida con agua, alimentos, electricidad y atención médica.
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Paloma hizo un recorrido muy similar al de Ike, tanto que en esas zonas la Defensa Civil lleva ya 62 días activada y en varios poblados de Las Tunas tuvieron que desmontar muchas de las tejas que habían sido entregadas a los damnificados.
Guía animada de huracanes
Las provincias afectadas por Paloma fueron en primer lugar Camagüey y La Tunas, pero además sufrieron las consecuencias Ciego de Ávila, Granma y Holguín, donde las lluvias han hecho que todas las presas de la región estén vertiendo agua.
Agricultura
El propio Fidel Castro en una de sus reflexiones explicó que "las aguas caen sobre las áreas agrícolas saturadas de humedad por las recientes lluvias, y las presas con alto nivel de embalse como consecuencia de los huracanes Gustav y Ike, verterán sus aguas sobre valles y campos cultivados, como ocurrió a fines de agosto y principios de septiembre".
Castro evalúa que "muchos cultivos cuyos frutos se esperaban pronto, incontables horas de trabajo humano, el combustible, las semillas, los fertilizantes, los herbicidas y el trabajo de los equipos empleados para producir alimentos con urgencia, volverán a perderse".
Hace poco menos de dos meses Cuba recibió el impacto de dos huracanes -Gustav y Ike- que ocasionaron pérdidas cercanas a los US$8.000 millones, con la destrucción total de 70.000 viviendas y del 80% de las cosechas.
Entonces resultaron seriamente afectados el municipio especial de Isla de la Juventud y las provincias de Pinar del Rio, Guantánamo, Holguín, Las Tunas y Camagüey. Además, se cayeron decenas de torres eléctricas y resultaron muy dañadas las comunicaciones.
Casas
Todavía hoy hay decenas de miles de personas sin una vivienda habitable, muchos de los almacenes de alimentos están aún sin techo, la producción agrícola se redujo a un 20% dejando vacíos los mercados y el país se ha quedado sin reservas.
De todo el mundo ha llegado solidaridad, pero es mínima respecto al daño ocasionado por los ciclones. La única verdaderamente importante es la de los créditos por valor de US$1.000 millones, otorgados por Rusia, China, Venezuela y Vietnam.
Las autoridades cubanas se niegan a recibir ayuda de EE.UU. En su lugar solicitan a Washington que suspenda por seis meses el embargo económico que pesa sobre Cuba desde hace 48 años para poder comprar alimentos y materiales de construcción.
En su reflexión del sábado, Fidel Castro ratificó que "de nuevo sería necesaria la conducta digna si el jefe del imperio, que ha sido el máximo impulsor del bloqueo genocida contra nuestra patria, ofreciera otra vez piadosa ayuda. Con seguridad será rechazada".