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Viernes, 19 de septiembre de 2008 - 18:43 GMT

500 kms. en silla de ruedas

Hernando Salazar
BBC Mundo, Sibaté, Bogotá

Caravana Una caravana de 14 policías y cinco civiles en sillas de ruedas recorrió más de medio millar de kilómetros de la carretera más congestionada de Colombia para clamar por la libertad de los secuestrados que siguen en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

La singular marcha partió el 4 de septiembre desde Cali y terminó este viernes en Bogotá, pero fue más larga que la de un vehículo automotor, debido a las entradas a las ciudades y pueblos donde pernoctó.

"Recorrimos un promedio de 40 kilómetros diarios y me gasté tres pares de guantes (empujando la silla)", le relató a BBC Mundo el ex agente de la policía Wilman Ríos, uno de los participantes.

La caravana, que avanzaba a una velocidad de 5 kilómetros por hora, se detenía cada 8 o 10 kilómetros para hidratarse y alimentarse, pero también para hablar con la gente que salía a saludar.

"No queremos que nuestros compañeros se pudran en la selva, queremos que regresen pronto"
Wilman Ríos, ex agente de la policía

Aunque su principal pedido es la liberación de 29 policías, soldados y políticos que las FARC quieren canjear por guerrilleros presos, los hombres de las sillas de ruedas también clamaron, durante 15 días, por centenares de civiles que siguen plagiados por razones económicas.

"No queremos que nuestros compañeros se pudran en la selva, queremos que regresen pronto", añadió Ríos, de 44 años, quien hace 14 años perdió sus dos piernas durante un atentado con explosivos.

Aquel día, el 22 de mayo de 1994, Ríos iba a bordo de una patrulla policial en una zona céntrica de la ciudad de Medellín cuando estalló una carga de 60 kilos, que mató a cinco policías e hirió a seis más.

"Seguiremos trabajando por la paz"

"Perdí las dos piernas, perdí a mis compañeros, pero estamos vivos y seguiremos trabajando por la paz", recordó el ex policía, cuyo único hijo tenía un año de nacido cuando ocurrió el atentado.

Wilman Ríos Ríos, un afrocolombiano, nacido en el noroccidental departamento del Chocó, ya había hecho una correría similar en febrero pasado, entre Medellín y Bogotá.

"Estamos preparados para enfrentar el terreno, la topografía y el clima. Lo único que pedimos es que las FARC hagan un gesto humanitario", declaró, pero se lamentó de "la indiferencia de las FARC" ante su gesto y el de sus compañeros.

"Sabemos que nuestros compañeros (secuestrados, algunos desde hace diez años) tienen la moral en alto, que con esta voz de aliento del pueblo colombiano, con la salida a las carreteras, ellos van a estar más fuertes. Para ellos es más duro estar privados de libertad y estar en esos campos de concentración", añadió.

Ríos hablaba con entusiasmo mientras empujaba su silla de ruedas y entraba a la población de Sibaté, la penúltima etapa del recorrido, donde él y sus colegas fueron recibidos por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

Pese a su entusiasmo y a su preparación física como basquetbolista, el ex policía reconoció que fue muy difícil la travesía por tantos climas y alturas. Especialmente recuerda cuando pasaron la cordillera central y coronaron una cima de 3.287 metros sobre el nivel del mar, conocida como el Alto de la Línea.

Mientras los discapacitados entraban a Sibaté, ya en la Sabana de Bogotá y a 2.600 metros sobre el nivel del mar, eran vitoreados a lado y lado de la carretera.

Apoyo de la gente

Recibimiento "Bravo, muchachos", "Gracias", "Ánimo", gritaba el público, del que hacían parte policías, campesinos, estudiantes de escuelas y colegios, y espontáneos, armados con globos de colores y banderas de Colombia.

A la entrada del pueblo, una banda de música estudiantil interpretaba "La Piragua", una popular y clásica canción colombiana.

"Colombia entera tiene que seguir trabajando para que la libertad de todos los secuestrados sea lo más pronto posible. Necesitamos el apoyo de todos y esperamos que muy pronto las FARC den un gesto de paz", dijo Ríos.

"Colombia entera tiene que seguir trabajando para que la libertad de todos los secuestrados sea lo más pronto posible. Necesitamos el apoyo de todos y esperamos que muy pronto las FARC den un gesto de paz"
Wilman Ríos, ex agente de la policía

El ex agente dijo que él no conoce personalmente a ninguno de los 26 policías y militares que siguen en poder de la guerrilla, sino en fotografías.

Sin embargo, él espera, cuando regresen a la libertad, "abrazarlos y felicitarlos por esa fortaleza de sobrevivir a tantas humillaciones y tantas inclemencias en la selva".

Pero Ríos también sabe que quizás esta no sea la última caravana en silla de ruedas por las carreteras de Colombia y dijo que él y su grupo están dispuestos a hacer todos los recorridos que sean necesarios para pedir por la libertad de los secuestrados.




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