Los productores agropecuarios de Argentina anunciaron que volverán a intensificar su protesta contra el gobierno, por su desacuerdo con la política oficial de aumentar los impuestos a la exportación de granos a través de aranceles móviles.
La nueva huelga durará ocho días, hasta el 15 de mayo.
De esta manera, los trabajadores del campo retoman la protesta que iniciaron hace dos meses, y que suspendieron por 35 días para buscar un acuerdo con las autoridades.
Durante el histórico paro de marzo, que duró tres semanas, los productores agrícolas cortaron algunas de las principales rutas del país, generando desabastecimiento en algunos centros urbanos y descontento entre parte de la población.
Esta vez, las agrupaciones que representan al agro aseguran que no volverán a bloquear carreteras, aunque sí buscarán frenar el paso de camiones que trasporten granos para la exportación.
El jefe de Gabinete del gobierno, Alberto Fernández, quien lideró las frustradas negociaciones con las entidades agrarias, acusó a éstas de extorsión y las culpó por los recientes aumentos en los precios de los alimentos.
Lea también: Campo argentino debate su tregua
"No comercializar"
El líder agrario Alfredo de Angeli, un referente del sector, señaló que el objetivo de la renovada movilización es frenar la comercialización de granos y, posiblemente, otros bienes exportables.
"Vamos a seguir luchando. Estamos todos los productores de toda la Argentina, dispuestos a luchar hasta llegar a la solución final, que va a ser que el campo recupere su rentabilidad"
El dirigente de la Federación Agraria aclaró que "vamos a tratar de no perjudicar al ciudadano común, que no falte comida en las góndolas (estantes de supermercado)".
Sin embargo, algunas asambleas de productores habían advertido en días recientes que volverían a cortar rutas si no se alcanzaba un acuerdo con las autoridades.
Lea también: Nuevo ministro mantiene el curso
Conflicto prolongado
El regreso del paro se anunció tras una serie de reuniones infructuosas entre el gobierno y las cuatro entidades agrícolas del país: Federación Agraria Argentina (FAA), Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Coninagro.
Durante estas negociaciones, encabezadas por parte del gobierno por Alberto Fernández, con la participación del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se abarcaron diversas propuestas, que no prosperaron.
Dos de ellas fueron la reapertura de las exportaciones de carne, limitadas por el gobierno, y la implementación de un sistema de reintegros, para favorecer a los pequeños productores agrarios.
Sin embargo, el tema de fondo que generó la inusitada protesta -el esquema de aranceles móviles a la exportación-, no fue tratado durante las negociaciones, por la negativa del gobierno a modificar su postura sobre el tema.
Retenciones polémicas
El nuevo sistema de aranceles móviles a la exportación -o retenciones- que está en el centro del debate, fue anunciado por el gobierno el 11 de marzo y aumenta los impuestos a las exportaciones de soja y girasol del 35% al 44%.
Según la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, estos impuestos -que pueden variar en función de los precios internacionales de los cultivos- buscan redistribuir con mayor equidad la renta extraordinaria que generan los altos precios de estos granos en el mercado internacional.
El ministro de Economía que anunció la controvertida medida, Martín Lousteau, renunció a su cargo el 24 de abril, entre otras cosas por la polémica que generó la iniciativa.
Los trabajadores rurales realizaron un paro del 13 de marzo al 2 de abril, en protesta por el aumento a las retenciones, una huelga sin precedentes en el país.
Queda por ver qué ocurrirá el próximo 15 de mayo, cuando concluya esta nueva movilización.