Un hacendado en Brasil fue absuelto, en un segundo juicio, de ser el autor intelectual del asesinato de una monja activista ocurrido en 2005.
Vitalmiro Bastos de Moura había sido encontrado culpable de ordenar el asesinato de Dorothy Stang, una religiosa defensora de los derechos de los campesinos sin tierra.
Stang, de 73 años, fue ultimada de seis disparos en una remota localidad del estado amazónico de Pará.
Sorpresa
De Moura había sido condenado a 30 años en prisión, pero la legislación brasileña permite un nuevo juicio en casos donde la condena supera los 20 años.
En un fallo sorpresa, un jurado absolvió al hacendado de haber ordenado a un pistolero a matar a Stang.
El mismo jurado confirmó la condena de un segundo sospechoso, Rayfran das Neves, quien había confesado haber asesinado a la religiosa.
La condena contra da Neves fue incrementada por un año, a 28 años de prisión.
El fallo causó consternación en el tribunal e incredulidad entre los amigos y familiares de Stang.
La muerte de la monja se había convertido en símbolo del violento conflicto por los recursos de la amazonía brasileña.
Durante más de dos décadas, Stang se opuso a la destrucción de la selva y ayudó a los campesinos amenazados por las madereras y los hacendados.