La Iglesia Católica advirtió este martes que la crisis política en Bolivia "puede desembocar en confrontaciones con consecuencias imprevisibles de dolor y muerte".
La Asamblea de la Conferencia Episcopal de Bolivia concluyó con "un vehemente llamado al diálogo" y alertó que la situación "va empeorando peligrosamente".
Bolivia se enfrenta a una crisis que derivará, el 4 de mayo próximo, en un referendo autonómico en la región de Santa Cruz, donde reside la mayor oposición al presidente Evo Morales.
Los líderes autonomistas pretenden replicar ese referendo hasta junio en Tarija, Beni y Pando, con lo que cuatro de las nueve regiones de Bolivia consolidarían su autonomía.
Panorama sombrío
El Gobierno rechaza esas consultas porque considera que pretenden dividir Bolivia. Por ese motivo, pidió a la Iglesia que facilite el diálogo con los opositores, sin embargo, los obispos emitieron un mensaje que lejos de dar esperanzas sobre una negociación pinta un panorama sombrío en el país.
Los obispos, que tienen el aval de oficialistas y opositores para convocar al diálogo, decidieron dejar esta tarea en manos del Gobierno, aunque precisaron que continuarán acompañando ese proceso.
"Que la Iglesia y la comunidad internacional sean las mediadoras, sería más factible que estas instituciones sean las que faciliten, nos acerquen""En cuanto estén dadas las condiciones, las autoridades responsables de la conducción del país convoquen al diálogo para lograr un pacto social con amplio consenso", dice el documento de los obispos.
El Gobierno respondió que la Iglesia y los mediadores internacionales deben ser quienes convoquen al diálogo.
"Que sea la Iglesia la que convoque, no podemos volver al inicio de esa convocatoria, si el Gobierno convoca van a volver a existir observaciones, que la Iglesia y la comunidad internacional sean las mediadoras, sería más factible que estas instituciones sean las que faciliten, nos acerquen", dijo el vocero presidencial, Iván Canelas.
Cuando habla de la comunidad internacional, el Gobierno se refiere a los cancilleres de Brasil, Celso Amorim, al de Argentina, Jorge Taiana y al vicecanciller de Colombia, Camilo Reyes.
Esas autoridades visitaron Bolivia la semana pasada con el fin de acercar posiciones, sin haberlo logrado aún.
Antes de emitir su mensaje, los obispos, encabezados por el cardenal Julio Terrazas, se reunieron con cuatro de los nueve prefectos de Bolivia, todos ellos opositores y autonomistas.
Ese encuentro terminó sin resultados concretos y con las declaración de que todos están de acuerdo con el diálogo.
Por el contrario, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, ratificó para el 4 de mayo el referendo para aprobar el estatuto autonómico de la región.
"No creemos que en una noche se van a solucionar los problemas del país, el 4 de mayo, el referéndum nadie tiene posibilidad de pararlo, es un proceso revolucionario de Santa Cruz", declaró el más férreo opositor a Morales.
Directrices
La Iglesia, además, expresó su preocupación "por el distanciamiento entre regiones, clases sociales y etnias, la polarización ideológica, la excesiva primacía de discurso político y la influencia de sectores sociales que obstaculizan el proceso de diálogo y consenso".
En ese marco, los obispos dan cuatro directrices para que sea posible el
diálogo: Romper las desconfianzas y evitar el doble discurso; despojarse de los intereses sectoriales, partidarios e ideológicos; abandonar actitudes de menosprecio, insultos, descalificaciones, odios y venganzas; suspender las campañas, además de suspender propagadas que van desacreditando a uno y otro sector a través de los medios de comunicación.
Tanto el gobierno como los líderes autonomistas iniciaron una campaña mediática para descalificar al rival político, además de anunciar mensajes a favor de la autonomía o de la Constitución que defiende el oficialismo.