Las inundaciones provocadas por las intensas lluvias en Ecuador dejaron un balance de al menos 16 personas muertas y miles de damnificados, según informó el Ejecutivo de ese país.
"Esto es un desastre que sobrepasa las fuerzas de respuesta del país", dijo Rafael Correa, presidente de Ecuador, en su programa semanal de radio.
El mandatario ecuatoriano también informó de que los costos para paliar la tragedia ascienden a US$200 millones.
El 20 de febrero el jefe de Estado ecuatoriano extendió el estado de emergencia a todo el país, con el objeto de implementar las "acciones necesarias a todas las entidades públicas para afrontar la emergencia", así como para facilitar la "movilización militar, civil y económica" en todo el territorio nacional.
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La ministra de Salud de Ecuador, Caroline Chang Campos, dijo que las secuelas del invierno en el país han sido tan intensas que la demanda de asistencia médica ha sobrepasado lo que ese organismo tenía previsto.
"Nuestras unidades móviles tienen un promedio de atención de 80 a 100 pacientes diarios y, en este momento estamos atendiendo a 200, 300 y hasta 400 personas al día", señaló la funcionaria.
Chang Campos también confirmó que no existe ningún brote epidémico.
Cosechas perdidas
Por otra parte, el sector agrícola se ha visto seriamente afectado por el temporal, con más de cien mil hectáreas perdidas.
El ministro de Agricultura de Ecuador, Walter Poveda, dijo que su despacho está coordinando con la Corporación Financiera Nacional y el Banco Nacional de Fomento la reestructuración de las deudas de los productores cuyos cultivos se perdieron.
"Ya tenemos 25.000 hectáreas de arroz perdidas", indicó Poveda, lo cual es preocupante, pues según el titular de Agricultura se podría registrar un desfase en las cosechas y, por ende, un potencial desabastecimiento.
La ministra de Inclusión Económica y Social, Jeannette Sánchez, dijo que 7.000 familias han sido llevadas a albergues.
Una vez pasado el temporal, dijo Correa, se van a dar bonos de vivienda para que los afectados puedan reconstruir sus casas.
El mandatario ecuatoriano agradeció la ayuda de Argentina, España, Venezuela y Japón.
Mientras que en Roma, el Papa Benedicto XVI pidió la solidaridad con las víctimas de las inundaciones.
Después del rezo del Ángelus, el pontífice hizo alusión a las recientes inundaciones que "han devastado amplias zonas costeras de Ecuador, provocando daños gravísimos, que se añaden a los ya causados por la erupción del volcán Tungurahua", según informó la agencia de noticias EFE.