Por lo menos 38 personas murieron y aproximadamente 80 se encuentran desaparecidas en Nicaragua, luego de que el huracán Félix impactara el martes las costas de América Central.
"Veintiún muertos teníamos al mediodía y ahora 17 más en los recorridos que anduvimos. Tiende a subir esa cifra", dijo el miércoles en una rueda de prensa en Puerto Cabezas el jefe del Sistema de Prevención de Desastres de Nicaragua, Ramón Arnesto.
El funcionario agregó que las autoridades todavía no tienen datos precisos de la cifra de desaparecidos, pero podrían ser "más o menos unas 80 personas".
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, también se interesó el miércoles por la suerte de los desaparecidos durante su viaje a Puerto Cabezas, en el nororiente, una de las zonas más golpeadas por el fenómeno.
El mandatario sugirió que la cifra de muertos podría aumentar.
Miles de personas resultaron afectadas y se encuentran en refugios, especialmente en los Cayos Miskitos, en la frontera con Honduras.
El martes el huracán Félix perdió fuerza rápidamente sobre Centroamérica, pero provocó torrenciales lluvias a través de Honduras y Nicaragua causando inundaciones y desprendimientos de tierra.
Equipos de rescate
Félix descargó toda la poderosa fuerza de su categoría 5 cerca de Puerto Cabezas. Esa empobrecida zona es habitada por indígenas miskitos y miembros de la etnia garífuna.
Funcionarios de la Defensa Civil se desplazaron por tierra y mar hacia la región para verificar la situación.
El ciclón dejó un saldo de aproximadamente 40.000 damnificados y cerca de 10.000 viviendas destruídas en Nicaragua. Félix bajó de intensidad el miércoles hasta convertirse en depresión tropical sobre territorio hondureño.
Huracanes: guía animada
Félix es la segunda tormenta categoría 5 que golpea la región centro y norteamericana en menos de un mes.
Hace dos semanas, el huracán Dean dejó 18 personas muertas.
Henriette
Mientras tanto el huracán Henriette golpeó con fuerza en Sonora, en el noroeste de México, luego de dejar cerca de 13.000 damnificados en Baja California.
El gobierno mexicano declaró el estado de emergencia en la región, muy popular entre los turistas, después de que los vientos incrementaron su velocidad a 140 kilómetros por hora.
En El Cabo, un importante destino turístico, la fuerza de Henriette generó olas de hasta 4,5 metros de altura.
Henriette provocó el fin de semana deslaves que causaron la muerte de seis personas en el balneario mexicano de Acapulco y una en la localidad de San Lucas.
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