Con la mayoría de los votos contados en las elecciones regionales y municipales de Perú, los resultados indican un cambio en el mapa político del país.
Mostrando un fuerte sentimiento de rechazo a los partidos políticos nacionales, los más de dieciséis millones de peruanos que participaron en las elecciones votaron en su mayoría por candidatos locales independientes en los comicios del pasado domingo.
El partido gobernante, APRA ganó en sólo dos de las 25 regiones del país.
El APRA perdió la ciudad de Trujillo, en el norte del país, donde se mantuvo en el poder por más de cuarenta años.
Mientras tanto, el partido nacionalista del dirigente de oposición Ollanta Humala, también tuvo un mal desempeño en su bastión del sur del país, ganando solamente en la segunda ciudad de Perú, Arequipa. No obtuvo el control de ningún gobierno regional.
En la capital del país, Lima, el alcalde en funciones, Luis Castañeda, de la conservadora alianza Unidad Nacional, ganó por un amplio margen.
Descentralización
Los observadores señalan que la fragmentación del mapa político hará más difícil para el presidente Alan García gobernar el país.
El número de presidentes regionales independientes significa que García tendrá menos poder para intervenir en disputas locales y dar impulso a los programas nacionales.
Algunos analistas creen que esto puede disminuir el ritmo de ejecución de proyectos nacionales en las áreas de educación, salud y nutrición.
Más de cinco millones de peruanos viven en extrema pobreza y, en el pasado, los líderes locales no han llevado a cabo suficiente inversión en servicios básicos.
Sin embargo, los observadores estiman que el triunfo de los líderes regionales independientes contribuirá al proceso de descentralización de la riqueza y el poder en el país, que siempre han estado concentrados en Lima.