Luego de una tensa jornada, el gobierno boliviano suspendió de manera temporal la orden de que la estatal YPFB asuma el monopolio de la comercialización de petróleo y sus derivados, lo cual ha abierto una dura disputa con la empresa brasileña Petrobras.
"Estamos dejando en suspenso temporalmente una resolución ministerial como una señal para avanzar en el diálogo", señaló en rueda de prensa el vicepresidente de Bolivia, Alvaro García Linera.
Sin embargo, García Linera aclaró que esto no significa un retroceso en el proyecto del gobierno de nacionalizar los hidrocarburos.
"La nacionalización va, no se detiene. Lo que estamos viendo son los tiempos para la aplicación en consenso y acuerdo con las empresas", aclaró.
Brasil enojado
El eventual monopolio de la comercialización de petróleo y sus derivados por parte de la estatal YPFB sería un fuerte golpe para Petrobras, que maneja las dos principales plantas de refinación de petróleo en el país.
El jueves, el ministro de Energía de Brasil, Silas Rondeau, canceló una visita prevista a Bolivia que buscaba resolver esta disputa.
Rondeau describió la cancelación como una respuesta política a la decisión de Bolivia el martes de tomar el control absoluto de la comercialización del petróleo y sus derivados.
Por su parte, Petrobras manifestó en un comunicado "su desacuerdo con la medida desde el punto de vista legal, operacional y financiero ya que esto perjudica totalmente los negocios de refinación de la compañía".
Relación conflictiva
El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció en mayo sus planes de nacionalizar la industria de hidrocarburos, pero los funcionarios no han determinado aún el monto de la compensación que sería pagada a las compañías extranjeras afectadas.
Desde entonces, ambos países han tenido roces desde en torno a este tema.
Petrobras opera dos refinerías petroleras en Bolivia, en las ciudades de Santa Cruz y Cochabamba, que adquirió en 1999 a un precio de US$105 millones.
Ambas refinan aproximadamente el 90% de los combustibles que se comercializan en el mercado interno.
Además, Brasil compra a Bolivia cerca de 26 millones de metros cúbicos de gas, a un precio de US$4 por millón de BTU (unidad de medida del gas). Sin embargo, Bolivia ha pretendido subir el precio del combustible.