El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se reunió con el mandatario boliviano, Evo Morales, para discutir el plan de nacionalización de los hidrocarburos anunciado por el gobierno de La Paz.
El encuentro se produce un día antes de que ambos gobernantes se reúnan en la ciudad argentina de Puerto Iguazú con su contraparte local Néstor Kirchner y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, para dialogar sobre la coyuntura energética que afecta a la región.
Tras decretar la toma de control del petróleo y el gas natural, el gobierno boliviano dio un plazo de 180 días para que las firmas extranjeras renegocien sus contratos.
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Entre las compañías afectadas por la medida se encuentra la estatal brasileña Petrobras, que este miércoles canceló la expansión de su gasoducto desde Bolivia.
Por su parte España anunció que enviará una delegación de expertos a Bolivia para analizar los cambios en el mercado energético.
Influencia
Tanto Venezuela como Bolivia niegan que Chávez esté influyendo sobre las decisiones de Morales, pero diversos analistas coinciden en que la relación entre los mandatarios se ha estrechado en los últimos meses.
El fin de semana pasado ambos gobiernos firmaron un acuerdo comercial con Cuba.
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Según el corresponsal de la BBC en Sao Paulo, Steve Kingstone, Venezuela apoya el planteamiento de Morales de que los bolivianos deben acceder a los beneficios de la explotación de los recursos naturales.
Pero Morales estaría caminando en arenas movedizas porque "la industria de gas boliviana requiere de la experiencia y la inversión de las multinacionales", dijo Kingstone.
El riesgo es que si las negociaciones no llegan a buen término, las firmas podrían trasladar sus inversiones -cercanas a los US$3.000 millones- a otros países.
Puerto Iguazú
Está previsto que en la cita de Puerto Iguazú se discuta el aumento en el precio del gas boliviano y la construcción del gasoducto que abarcaría desde los yacimientos en Venezuela, hasta territorio argentino, pasando por Brasil.
Éste último país abastece el 60% de su mercado con gas proveniente de Bolivia.
Las dos refinerías de Petrobras en Bolivia fueron ocupadas por fuerzas militares el mismo día en que Evo Morales anunció la toma de control de los recursos energéticos.
También están en juego los intereses de compañías como la hispano-argentina Repsol-YPF, la francesa Total, la anglo-holandesa Shell y la británica British Gas, entre otras.
Bolivia, el país más pobre de Sudamérica, tiene la segunda mayor reserva de gas natural después de Venezuela.