Quienes suscriben la petición, entre los que se encuentran dos periodistas franceses que estuvieron recientemente secuestrados en Irak, tienen por objetivo demostrar que el gobierno francés no está "solo" al tratar de negociar la liberación de Betancourt.
La semana pasada el gobierno de Bogotá acusó a Francia de interferir en sus asuntos internos y de mantener conversaciones no autorizadas con el movimiento de las FARC.
Sin embargo, París asegura tener un acuerdo con Colombia que sí le permite llevar a cabo sus propias negociaciones sobre el caso.
Está previsto que representantes de los activistas que hacen campaña para la liberación de Betancourt se reúnan este miércoles con el ministro francés de Exteriores, Philippe Douste-Blazy, para hablar del tema.
Un símbolo
Desde su rapto, el 23 de febrero de 2002, durante la campaña para las elecciones presidenciales de Colombia, Betancourt es símbolo del drama en el que están sumidas miles de familias por causa del conflicto interno del país.
La ex candidata presidencial es también uno de los secuestrados "canjeables" de las FARC, es decir, una de las personalidades que el grupo guerrillero espera intercambiar por la libertad de rebeldes en prisión.
Según las cifras del gobierno colombiano, las FARC mantienen a más de 3.000 secuestrados, la mayoría víctimas de raptos con extorsión.
De ese número, unos 60 son "canjeables": además de Betancourt, se encuentran retenidos varios policías, militares, dirigentes políticos, y cuatro ciudadanos extranjeros -tres estadounidenses y uno alemán-.