Hamada Abu Qammar
"Estaba durmiendo con mis hermanas cuando de repente me desperté", me dijo Reem Baloosha, de 13 años, describiendo la noche, hace dos días, cuando sus cinco hermanas murieron durante un ataque israelí.
"Me di cuenta que estaba bajo los escombros, las piedras me estaban aplastando. Miré a mi alrededor, mi hermana estaba bajo los escombros, estaba muerta".
"Mis hijas estaban esperando que volviera la electricidad para poder estudiar para sus exámenes en el colegio. Tenía ocho hijas, ahora han matado a cinco de ellas"
Los padres nisiquiera tienen fotos de sus hijas muertas, todas sus fotos quedaron bajo los escombros. El padre, Anwar, estaba sentado en duelo por sus hijas. La madre estaba en total estado de shock. Apenas estaba consciente. Ambos parecían demasiado consternados incluso para llorar.
"Si hubieran estado fabricando cohetes, tal vez no me sentiría como ahora, pero mis hijas estaban esperando que volviera la electricidad para poder estudiar para sus exámenes en el colegio. Tenía ocho hijas, ahora han matado a cinco de ellas", me dijo el Sr. Baloosha.
Sin calefacción
En el hospital Shifa de Ciudad de Gaza también puede verse la miseria en los rostros.
Hay muchos niños y jóvenes heridos, gente que ha perdido parte de sus brazos o piernas, o que está conectada a tubos y sueros en cuidado intensivo.
Cientos de personas llegan para visitar a sus familiares. Algunos se quedan de noche en el hospital, durmiendo en el piso, o en sillas, o simplemente permanecen despiertos. Si uno los mira a los ojos, se puede ver que no han dormido durante días.
"No hay calefacción y el personal médico simplemente cubre los pacientes con sábanas y mantas"
No hay calefacción y el personal médico simplemente cubre los pacientes con sábanas y mantas.
"No tengo nada en la casa"
También he ido a la parte oeste de la ciudad. Había una fila enorme frente a una de las panaderías -niños, hombres y mujeres estaban esperando afuera por un poco de pan.
Alguna ayuda humanitaria ha estado entrando en Gaza, pero muchos no tienen harina o gas de cocinar en sus casas para hornear pan.
Hossein Saad, de 56 años, me dijo que hace unos años trabajaba en Israel, pero ahora no tiene dinero para mantener a las 13 personas en su casa. "No tengo harina ni gas, no tengo nada en la casa", dijo. "Antes de preguntar qué alimentos pueden comprarse en Gaza, hay que preguntar quién tiene dinero para comprarlos", agregó.
Esta mañana fui a la plaza central de la Ciudad de Gaza, que suele estar colmada de personas y autos de toda la Franja. Estaba muy silenciosa. Había apenas algunos puestos vendiendo alimentos enlatados, queso y lámparas de kerosone.
Mostaja Abbas, de 55 años, quien llegó hasta la plaza para comprar un repuesto para su lámpara, dijo que doce miembros de su familia han pasado los últimos días hacinados en un cuarto. "Creemos que es la habitación más segura, lejos de las ventanas", señaló. "Nunca hemos visto una situación como ésta, en toda la historia de los palestinos", aseguró.
"Para que no tuvieran miedo, les dije a mis hijos que lo que sonaba como explosiones eran en realidad truenos, así que no debían estar asustados"
Durante los bombardeos, le dijo a sus hijos que estaba lloviendo. "Para que no tuvieran miedo, les dije que lo que sonaba como explosiones eran en realidad truenos, así que no debían estar asustados".
Israel no permite actualmente el ingreso de periodistas de la prensa internacional a Gaza.