El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, insiste en que no renunciará a su cargo a pesar de la fuerte presión que pesa sobre él para que lo haga.
En una alocución nacional por radio, el premier dijo que no había razones para dimitir y que todavía tiene el mandato del pueblo ganado en las elecciones de diciembre.
Según el corresponsal de la BBC en Bangkok, Jonathan Head, el discurso de Samak fue un despliegue magistral típico de su dramatismo.
Durante días el mandatario ha estado bajo intensa presión para dejar el poder.
"Todos ustedes pensaban que yo iba a anunciar mi renuncia ¿Por qué haría eso? No he hecho nada malo"
Tanto el Ejército, como los manifestantes opositores que se tomaron las instalaciones del Gobierno, hasta funcionarios cercanos al palacio real quieren que se vaya.
La noche anterior renunció su canciller - un funcionario muy allegado al rey - un gesto que pocos políticos en Tailandia sobrevivirían.
Incoherencia
Pero en una alocución incoherente y extrañamente ligera esta mañana, el veterano de 73 años pareció desafiar a sus opositores.
"Todos ustedes pensaban que yo iba a anunciar mi renuncia", dijo. "¿Por qué haría eso? No he hecho nada malo".
Reiteró que tenía un mandato democrático y que las voces de quienes lo apoyan no están siendo escuchadas.
El desafío enardecerá a la Alianza Popular para la Democracia, que han hecho de la renuncia el tema central de sus protestas.
Las declaraciones de Samak dejan al país en un estado de inestabilidad, sin que nadie sepa cual será el próximo acto del drama político en Tailandia.