El líder del grupo chiita Hezbolá, Hasan Nasrala, dio la bienvenida al nuevo presidente de Líbano, Michel Suleiman, pero descartó cualquier desarme de su guerrilla.
"La elección de Michel Suleiman implica para los libaneses la esperanza de una nueva era y un nuevo comienzo", dijo Nasrala en una conferencia televisada con motivo del octavo aniversario de la retirada israelí del sur libanés.
"Nosotros no queremos controlar Líbano, gobernarlo o imponer nuestra ideología a los libaneses porque creemos que éste es un país especial, pluralista y diverso "
"Nosotros no queremos controlar Líbano, gobernarlo o imponer nuestra ideología a los libaneses, porque creemos que este es un país especial, pluralista y diverso, y uno que sólo puede sobrevivir a través de la participación, la cooperación y la cohesión de todos", dijo Nasrala.
A pesar de su negativa al desarme, el dirigente chiita dijo que respalda la cláusula del acuerdo alcanzado en Qatar que rechaza el uso de armas para alcanzar fines políticos en Líbano y advirtió que las armas en poder del ejército tampoco deben ser utilizadas contra facciones políticas internas.
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Primer día
Luego de juramentar como jefe de Estado este domingo, Suleiman llegó el lunes al palacio presidencial y fue saludado con 21 salvas de cañón y el himno nacional libanés interpretado por una banda militar.
La primera tarea del ex jefe del ejército será iniciar las consultas para nombrar primer ministro, quien después tendrá a cargo la misión de formar nuevo gobierno y así ponerle fin a una crisis política que lleva más tres años.
Según un comunicado de la presidencia, el miércoles próximo Suleiman aceptará para ese cargo al candidato que le proponga la mayoría de los legisladores.
Uno de los nombres que cuenta con mayores posibilidades es Saad Hariri, líder del grupo pro-occidental e hijo del ex primer ministro Rafik Hariri, cuyo asesinato el 14 de febrero de 2005 generó la actual inestabilidad política.
Según el acuerdo histórico de reparto de poder en Líbano, el primer ministro debe ser un musulmán sunita, pero a partir del pacto firmado en Doha la semana pasada, la oposición chiita tendrá ahora derecho a vetar las medidas adoptadas por el gobierno.
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El documento aprobado por todas las facciones libanesas en Qatar puso fin al enfrentamiento entre seguidores de la mayoría pro-occidental y la guerrilla de Hezbolá, apoyada por Irán y Siria que dejó más de 80 muertos a mediados de mayo.