El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, está siendo investigado por presuntamente haber recibido cientos de miles de dólares en contribuciones ilegales antes de que fuera electo.
La policía sospecha que recibió dinero ilegalmente para su campaña de parte de un empresario extranjero cuando era alcalde de Jerusalén.
El mandatario reconoció que recibió ayuda con la recaudación de fondos de un empresario estadounidense, pero negó haber recibido sobornos. Expresó que renunciaría si se le sigue un proceso.
El primer ministro enfrenta varias investigaciones sobre supuesta corrupción.
La información sobre la más reciente investigación estuvo restringida hasta el jueves, cuando se supo que Olmert fue interrogado durante una hora el viernes pasado y que había negado las acusaciones.
Se dice que el empresario judío-estadounidense, Morris "Moshe" Talansky, dio cientos de miles de dólares en efectivo a Olmert durante una serie de reuniones.
De acuerdo al canal local 2 TV, la policía dice que no sabe cómo se utilizó el dinero.
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Olmert manifestó que Talansky le había ayudado a recaudar fondos, pero insistió en que todo había sido hecho de forma legal.
Las contribuciones de Talansky fueron destinadas a dos campañas por la alcaldía de Jerusalén, una campaña para la presidencia del partido Likud y otra para cubrir una deuda de campaña, según Olmert.
"Renunciaré a mi cargo si el fiscal general decide emitir un proceso en contra mía"
"Muy amigos"
Talansky, que se encontraba en Israel para la celebración de la pascua judía, dijo al canal de televisión que había quedado "anonadado" cuando la policía lo contactó para interrogarlo.
"Ellos golpearon a mi puerta a las seis de la mañana y era la policía nacional y me pidieron que los acompañara y obedecí", dijo.
"Fue muy sorprendente. Cuando me preguntaron detalles, les dije lo que sabía", añadió.
Él y Olmert, comentó, eran "muy, muy amigos" y frecuentemente cenaban juntos en Nueva York.
El otrora alcalde de Jerusalén asumió el cargo de primer ministro en 2006 después de llevar el partido Kadima de Ariel Sharon a la victoria en las elecciones generales de marzo.
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"Fui elegido por ustedes, ciudadanos de Israel, para ser primer ministro y no pretendo esquivar mis obligaciones", expresó Olmert en respuesta a las acusaciones el jueves.
"Renunciaré a mi cargo si el fiscal general decide emitir un proceso en contra mía", concluyó.
En noviembre de 2007, la policía israelí abandonó una investigación que le seguía a Olmert relacionada con la privatización de un banco.
En ese momento, todavía investigaban otros dos casos en el que el primer ministro supuestamente tuvo conducta inapropiada.
Olmert nunca ha sido encontrado culpable ni condenado en ninguno de estos casos.
Con respecto a la más reciente acusación, el premier dijo que esperaba que "la tormenta pase tan rápido como fue formada".
En un comunicado, la policía dijo que habían dejado claro a Olmert que la investigación continuaría "en una fecha posterior".