"Nunca votaré por Hillary Clinton". Éste fue el contundente comentario que le hizo a BBC Mundo Ken Brown, un ingeniero jubilado de 59 años que vive en Pittsburgh y que votó por Barack Obama en las primarias del 22 de abril en Pensilvania.
"No creo que sea saludable para el país que la Casa Blanca se intercambie por más de dos décadas entre dos familias: Bush-Clinton-Bush-Clinton", explicó Brown.
Él prefiere un "cambio verdadero".
Barbara Delia, de Filadelfia, siente la misma pasión pero en contra del senador de Illinois: "Nunca votaría por Obama porque no quiero una Oprah Winfrey en la Casa Blanca".
La posibilidad de tener el primer presidente negro o la primera mujer en la Casa Blanca levanta pasiones en Estados Unidos como nunca antes.
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"Es la primera vez que no concuerdo con mi hermana. Ella desgraciadamente apoya a Obama. Yo no lo puedo creer, !¿cómo es posible que no entienda que Hillary es la única que nos puede salvar de otro presidente republicano?!", enfatizó Delia.
Factor de división
Efectivamente, la lucha entre Clinton y Obama no ha dividido sólo al partido, sino también a las familias.
"No creo que sea saludable para el país que la Casa Blanca se intercambie por más de dos décadas entre dos familias: Bush-Clinton-Bush-Clinton"
En el gran evento de Obama en Filadelfia, varias parejas admitían que estaban en el lugar escuchando al candidato por "amor" a su pareja, aunque fueran a votar por Clinton. En las urnas se observó la misma tendencia.
"Yo voté por Hillary porque ella tiene la experiencia", dijo con una pícara sonrisa Sandy Weinsteind.
Su esposo Jack Weinsteind se burló por su decisión: "Billary, ella votó por Billary (en referencia a Bill Clinton)".
"Ya estuvieron ocho años en la Casa Blanca. Además, si siguen así, sin querer admitir lo que el voto popular indica (Obama tiene más delegados) terminarán por ganar los republicanos", señaló.
Jack Weinsteind no es el único que piensa que la pelea entre los demócratas es tan profunda que será difícil sanar las heridas para luchar contra los republicanos en la batalla final del 4 de noviembre.
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"Están haciendo el trabajo por nosotros", dijo con una gran sonrisa el director ejecutivo del Partido Republicano en Pensilvania, Luke Bernstein.
Lucha sin un ganador
El tono de la campaña entre Clinton y Obama ha llegado a tal extremo que los republicanos, lo admiten ellos mismos, sólo tendrán que rescatar los comentarios negativos que se hicieron en estos días.
"Nunca votaría por Obama porque no quiero una Oprah Winfrey en la Casa Blanca"
Ahora, los comediantes los comparan incluso con dos boxeadores enfurecidos y sin escrúpulos. Una imagen que, desgraciadamente para los demócratas, se ha duplicado en otras esferas con gran rapidez.
Ya sacaron un videojuego con ellos como protagonistas y la compañía estadounidense de lucha libre "WWE" sacó a unos dobles de los candidatos en una de sus funciones.
En dicho videojuego, la senadora tenía como ayudante a su esposo, Bill Clinton, mientras que al senador de Illinois lo dejaron solo. El final de la pelea en esta parodia es que ambos resultan vencidos.
Esto es precisamente lo que temen los demócratas si la lucha entre los dos candidatos continúa indefinidamente: el único ganador terminará siendo el virtual candidato republicano John McCain.
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Según una encuesta de Quinnipiac, publicada la semana pasada, el 26% de los seguidores de Clinton dijeron que no van a votar por Obama y sí por McCain; el 19% de los que apoyan al senador de Illinois aseguraron que no votarían por la ex primera dama, pero sí por el republicano.