En algunos extractos de su nuevo libro "En el centro de la tormenta", que saldrá a la venta el lunes, y que publicó el diario The New York Times, Tenet critica su propio papel en el periodo anterior a la guerra.
Se arrepiente sobre todo de haber aceptado la culpabilidad sobre el informe erróneo de inteligencia de 2002 sobre la capacidad militar iraquí, afirmando que fue un chivo expiatorio de la Casa Blanca cuando no se hallaron armas de destrucción masiva en Irak.
"En retrospectiva, nos equivocamos en parte porque la verdad era tan poco plausible", escribe Tenet, quien renunció en 2004.
Contra Cheney
"En retrospectiva, nos equivocamos en parte porque la verdad era tan poco plausible"
Tenet fue directo al criticar al gobierno del presidente, George W. Bush: "Nunca supe de un debate en serio dentro del gobierno sobre la inminencia de la amenaza iraquí", escribe.
Tenet critica especialmente al vicepresidente Dick Cheney, quien dijo que debió de ser persuadido para que no hiciera un discurso que vinculaba explícitamente al ex presidente iraquí, Saddam Hussein, con al-Qaeda.
También lo acusa de torcer el significado de sus propias palabras.
En los meses anteriores a la invasión, Tenet expresó en una reunión de alto nivel que encontrar pruebas claras de que Irak poseía armas de destrucción masiva supondría "un mate de baloncesto" para promover públicamente la guerra.
Cheney indicó después en una entrevista de TV que el comentario ayudó a convencer a Bush para dar el visto bueno a la invasión.
Sobre la entrevista, Tenet escribe: "Me acuerdo que la veía y pensaba -'como si necesitaras que yo dijera mate de baloncesto para convencerte a entrar en guerra con Irak'".