Siria rechaza el informe de la Organización de Naciones Unidas que la responsabiliza de la polarización política en el Líbano precedente al asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri.
En un encuentro informal con la prensa internacional en la capital Damasco, el presidente de Siria, Bashar Assad, calificó el informe de "político, y basado en dichos (y no) en hechos".
El presidente enfatiza que "no existe explicación alguna para señalar a Siria como responsable" y se pregunta: "¿Cómo saben el motivo del asesinato sin conocer al criminal?".
Siria insiste en que las divisiones surgen a partir de resoluciones como la 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU de septiembre pasado, que pide la retirada de todas las tropas extranjeras, en referencia a Siria, y el desarme de todas las milicias, refiriéndose al grupo radical Hizbolá.
Assad confirmó que en la primera semana de abril la comisión militar mixta sirio-libanesa presentará su calendario para la segunda y última fase de la retirada de las tropas sirias, que podría estar concluida en los meses de verano.
Diálogo y democracia
Bashar Assad cree en una reforma democrática para toda la región, como se acaba de ratificar en la reunión de la Liga Árabe.
En Argelia se aprobó la creación de un Parlamento Árabe, con sede en Damasco, siguiendo el ejemplo del Parlamento Europeo.
Para ello, se deben crear parlamentos "donde no existen" y recuperar mecanismos democráticos "donde se hayan perdido".
Assad pide que se respeten las diferentes maneras de entender la democracia en los países árabes.
"La democracia no se puede imponer", sino que debe ser el "resultado del diálogo social", afirma el mandatario, en alusión al plan de democracia y libertad para Oriente Medio del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Reformas en Siria
Assad destacó los adelantos en la apertura democrática de Siria en los últimos dos años.
"Desde luego habrá variedad de candidatos y alternancia en el poder"
Por otra parte, una próxima ley de los partidos políticos sentará las bases para una transición gradual que no afecte la estabilidad del país y permita el mayor alcance democrático posible.
"Desde luego habrá variedad de candidatos y alternancia en el poder", dijo Assad a BBC Mundo.
Aunque no haya plazos concretos, son palabras claras de quien fuera designado por su padre como heredero de la responsabilidad de gobierno para un país controlado por un sólo partido.
Mirando hacia Latinoamérica
Por un lado, el gobierno español encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero gana peso como el eje principal para el diálogo de Siria y del mundo árabe con Europa.
Por otro lado, Assad destaca la importancia de estrechar lazos con América Latina, donde viven al menos 13 millones de sirios emigrados en varias generaciones, según las autoridades en Damasco.
Las experiencias de democratización en América Latina pueden servir como ejemplo para las reformas pendientes en los países árabes, dice el mandatario, adelantando uno de los temas de la primera cumbre entre países árabes y latinoamericanos, prevista para el mes de mayo, en la ciudad brasileña Ceará.
Lejos de verse en el papel de agente provocador, las autoridades en la República Árabe de Siria se entienden como intermediarios idóneos en el camino hacia pacificar la región e impulsar un "diálogo entre civilizaciones".
Éste sería una "papel natural" para Siria, afirma Bashar Assad, recordando las civilizaciones que marcaron su historia, su actual postura geopolítica y la convivencia pacífica de distintas confesiones en sus fronteras, especialmente entre árabes musulmanes y cristianos, como se vive en estos días de Pascua.