Escaladores chinos y tibetanos llevaron la antorcha olímpica hasta la cumbre del Everest, la montaña más elevada del mundo, en la frontera entre el Tíbet y Nepal.
Un equipo de 31 montañistas, la mayoría tibetanos, se encargaron de transportar la llama a lo largo de la montaña.
Pero el asalto final a la cima, de 8.848 metros de altitud, fue realizado por sólo 12 personas con faroles sujetos a sus espaldas especialmente diseñados para la tarea, según informó el corresponsal Jonah Fisher.
La hazaña, transmitida en vivo por televisión, empezó a las 3 de la mañana y tras seis horas y media de caminata el equipo alcanzó la cumbre.
La llama fue cuidadosamente transferida a la antorcha y en ese momento, Ciren Wangmu, una joven tibetana de 19 años, levantó el fuego olímpico en el punto más alto del planeta, exactamente a tres meses de la inauguración de las olimpiadas.
La misma pero diferente
La antorcha que llegó al Everest es diferente a la que fue llevada por varias ciudades del mundo y que fue objeto de protestas por activistas defensores de los derechos de los tibetanos.
"Hemos encendido esta antorcha en la cima del mundo por la armonía y la paz"
Esa llama está siendo llevada en este momento por el sur de China, camino a Pekín, donde se celebrarán las olimpiadas en agosto.
La que llegó hasta las alturas del Everest fue transportada en una caja especial, similar a un farol, que luego sirvió para encender la antorcha en la cumbre.
El ascenso y llegada a la cima fueron transmitidos por la televisión estatal china y ha sido tildado de un momento glorioso.
En la cumbre, uno de los montañistas exclamó: "Hemos encendido esta antorcha en la cima del mundo por la armonía y la paz".
El equipo escalador había preparado el camino de ascenso durante más de una semana, pero el mal clima dañó algunas de las rutas y retrasó la misión unos días.
China y Nepal prohibieron la llegada de escaladores independientes a los niveles más altos de la montaña para evitar cualquier interrupción embarazosa del paso de la llama.