El nuevo presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, inauguró su mandato adhiriendo su país al ALBA, la alternativa izquierdista a los acuerdos de libre comercio auspiciados por Estados Unidos en el continente.
Ortega dijo que el acuerdo, conocido formalmente como Alternativa Bolivariana para las Américas, era el símbolo del deseo de América Latina de ser independiente.
Ciertamente, es una señal de que ya está iniciando el nuevo camino al que se refirió en su primer discurso como mandatario el día de su investidura.
El ALBA es un acuerdo comercial concebido por el presidente de Venezuela Hugo Chávez con la participación de Cuba.
Desde su creación, el pacto ha ido ganando cada vez más apoyo a medida que los países latinoamericanos eligen líderes de izquierda.
A la ceremonia asistieron el presidente Chávez, su homólogo de Bolivia Evo Morales y el vicepresidente de Cuba José Ramón Machado, visiblemente satisfechos cuando Ortega firmó los documentos.
Sin embargo, el líder sandinista manifestó que continuaría afiliado al CAFTA, el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Centro América.
Además declaró que estaría dispuesto a trabajar con los organismos multinacionales como el Fondo Monetario Internacional, FMI, siempre y cuando no continuaran sacrificando al pueblo nicaragüense.