Nigeria se convirtió en la primera nación africana en saldar su deuda con el Club de París, un grupo de 19 acreedores, incluidos Alemania, Reino Unido y Rusia.
Se espera que la medida posibilite un mayor gasto gubernamental en infraestructura, salud pública y educación, para beneficio de sus más de 130 millones de habitantes, y atraiga más inversiones extranjeras.
Recientemente otros países con deudas considerables, incluidos Argentina y Brasil, han decidido saldarlas.
Diversos analistas han señalado que la estabilidad financiera de las grandes instituciones de crédito podría verse en peligro como resultado de estas medidas.
NIGERIA: RADIOGRAFÍA
Nigeria, uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo, ha emprendido un programa de reformas económicas y se ha visto beneficiado últimamente por los altos precios del crudo.
Su deuda externa se remonta a principios de la década de 1980 y creció a más de US$35.000 millones, debido a multas por pagos atrasados en los años 90.
De esa cantidad, cerca de US$30.000 millones se los debía al Club de París.
Pero en 2005 el gobierno nigeriano se comprometió a pagar US$12.400 millones, a cambio de que los acreedores cancelaran el resto de la deuda.
Ya había pagado US$6.000 millones y este viernes pagó el resto.
Después tratará de cancelar los US$5.000 millones que les debe a otros acreedores, incluidos el Banco Mundial y el sector privado.
Camino diferente
El plan de Nigeria de saldar su deuda y reestructurar su economía fue aprobado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a principios de esta semana.
El pago de los compromisos financieros es un componente clave del programa de reformas económicas adoptado por el presidente Olusegun Obasanjo, quien ha anunciado una serie de privatizaciones, reformas fiscales y mayor transparencia, para reactivar la economía y atraer inversiones extranjeras.
Nigeria ya ha sido borrada de una lista negra internacional de deudores poco fiables y ahora tiene una clasificación crediticia favorable, similar a la de otras economías de mercado emergentes, como Turquía y Ucrania.
Nigeria ha seguido un camino diferente al de otros países africanos con enormes deudas.
Debido a su riqueza petrolera, no fue incluida en la lista de los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE) que podían ser considerados para obtener el 100% de cancelación de lo que le debían a los acreedores oficiales, el FMI y el Banco Mundial.
Sin embargo, esos países han tenido que cumplir condiciones muy estrictas y esperar un largo tiempo para ver reducida la carga de su deuda.
Nigeria ha podido negociar su propio sistema de pago con condiciones favorables y a su propio ritmo, porque cuenta con los fondos para pagarles parcialmente a sus acreedores, quienes se han resignado a aceptar un pago menor, pero al contado y en breve plazo.