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Miércoles, 31 de enero de 2007 - 18:54 GMT
La economía del maíz
Mariusa Reyes
Mariusa Reyes
BBC Mundo, México

Campo de maíz en Estados Unidos
Cada vez más, México importa más maíz de Estados Unidos.

A pesar de que el maíz es uno de los principales productos alimenticios y parte de la cultura y la identidad de muchos pueblos del continente americano, países como México no han sido autosuficientes desde hace casi medio siglo.

Gran parte del maíz amarillo que consumen los mexicanos es importado de Estados Unidos, una tendencia que en vez de disminuir, va en aumento. En la actualidad, México importa de su vecino del norte alrededor de seis millones y medio de toneladas al año de maíz amarillo, mientras que internamente sólo se producen unos dos millones y medio de toneladas.

La producción maicera mexicana es fundamentalmente de maíz blanco, y allí aunque las cifras plantean un panorama distinto, sigue siendo necesario comprar más grano: se importan de Estados Unidos tres millones de toneladas, contra 20 millones de toneladas que se producen en el país.

"Yo creo que esta política de importar maíz ha resuelto más o menos el abastecimiento", opina Roberto Escalante, director de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM en conversación con BBC Mundo.

"El asunto es que si fuéramos autosuficientes quizá también habría aumentos en los precios como los que está experimentando el grano en estos momentos, porque el maíz sería más caro producirlo internamente. Ése es un escenario que no se ha explorado ni discutido lo suficiente, y vale la pena hacerlo", comentó.

Soberanía en juego

Aquí se ha pensando que la única manera de lograr la eficiencia de la agricultura es abandonándola
Roberto Escalante, UNAM
Pero más allá de las cifras, el asunto de importar alimentos básicos plantea un nivel de dependencia alimentaria que bien podría convertirse en un riesgo para la propia soberanía nacional.

"Lo que hoy está pasando en México, no sólo con el maíz sino también con otros productos, es resultado de una política de abandono de la ruralidad mexicana que tiene una historia de más de veinte años", señaló Escalante.

"Aquí se ha pensando que la única manera de lograr la eficiencia de la agricultura es abandonándola. Hoy en día estamos viendo los resultados, que son una pobreza extrema en muchas partes del campo mexicano, el aumento en la migración hacia Estados Unidos y un deterioro paulatino de las tierras cultivables".

Recursos para el campo

Protesta en México por el precio de las tortillas
Recientemente, México vivió protestas por el aumento del precio de las tradicionales tortillas.

La versión del gobierno mexicano sobre el estado actual del campo es muy distinta. A comienzos de 2007, en un acto a propósito de conmemorarse un aniversario más de la Ley Agraria, el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, dijo que "el campo mexicano ha sido el sector que más recursos públicos ha recibido en los últimos seis años".

Agregó que los recursos habían aumentado de 25.000 millones de pesos (US$2.260 millones) en 2001 a 58.000 millones de pesos (US$5.250 millones) para el año 2007.

Pero observadores de la realidad económica de México, como el académico Roberto Escalante, piensan que uno de los problemas más graves es precisamente la distribución desigual de esos recursos entre todos los productores de maíz.

"Hoy, el 75% de los recursos públicos que destina el Estado mexicano a la agricultura se va a los agricultores ricos que están en el norte del país en su gran mayoría, y solamente el 25% de los recursos va a los productores pequeños, que son los productores más importantes en términos de números, no en términos de productividad o de avance tecnológico, pero que han sido los productores maiceros perennes de México".

Los productores mexicanos de maíz más eficientes están en estados como Jalisco, Sinaloa y Chihuahua. Son los que reciben subsidios importantes por parte del Estado y que poseen los recursos para adquirir tecnología de punta, y para almacenar y distribuir el grano en forma rápida y eficaz.

Si fuéramos autosuficientes quizá también habría aumentos en los precios
Roberto Escalante, UNAM.

La mayoría de los productores maiceros en México cultivan el maíz en espacios limitados de hasta cinco hectáreas y están ubicados en estados como Oaxaca y Chiapas, que se consideran de los más pobres del país.

Los campesinos que cultivan maíz en estos lugares se oponen a que se importe el grano de otros países y abogan por una política de apoyo a los productores internos que se traduzca en subsidios, asistencia técnica, ayuda con créditos y desarrollo de una estrategia de comercialización.

La letra de este improvisado corrido campesino refleja claramente la posición de muchos productores pobres de maíz al asunto de la importación:

"Contamos con gran diversidad biológica, tierras muy fértiles en todo el país, nuestra cultura se funda en el maíz.

Los habitantes de toda Mesoamérica tuvieron siempre su sustento en este grano, lo cultivaron y lo domesticaron, son las raíces del pueblo mexicano.

Por entreguistas, a todos los políticos se les olvida que la casa es primero, al campesino lo miran con desprecio, siguen comprando maíz al extranjero.

Si estimularan la producción agrícola, en estos campos sobrara el alimento, para nutrir a toda la población, pero el gobierno se vuelve puro cuento".

Crisis vieja

La "crisis del maíz" que vive México no es nueva. Forma parte de un ciclo que se repite una y otra vez, parecería que cada vez con más intensidad.

Dispensador de etanol
El etanol obtenido del maíz ha demostrado ser una alternativa más limpia para la gasolina.
Según algunos expertos, políticos de oposición y activistas de organizaciones no gubernamentales, el maíz y el fríjol han sido unas de las principales víctimas de la aplicación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCN) firmado hace ya 13 años entre México, Canadá y Estados Unidos.

Un informe reciente publicado por el Banco Mundial (BM) sobre "Lecciones del Tratado de Libre Comercio para los países de América Latina y el Caribe", dibuja un escenario parcialmente exitoso para México en el marco de ese acuerdo, cuando dice que las exportaciones globales del país habrían bajado un 25% y el producto interno bruto (PIB) habría experimentado una reducción del 5% en el año 2002, de no haber sido por el TLCN.

Cifras oficiales señalan que de 1994 al 2004 las exportaciones mexicanas a Estados Unidos crecieron en un 234%, hasta ubicarse en US$136.000 millones.

Quienes cuestionan que el TLC haya sido tan exitoso para México como las cifras parecen sugerir, dicen que es en el campo en donde se ve con más crudeza cómo las promesas del libre comercio no se cumplieron.

"Hay un desastre social en el campo, un incremento en la migración y efectivamente el campo ya no aguanta más", comentó para un especial de BBC Mundo sobre los diez años del TLCN, Héctor de la Cueva, miembro de la Red Mexicana contra el Libre Comercio.

Maíz para etanol

Sumado al problema de la poca producción interna de maíz en México y de la dependencia de las importaciones, está el tema de la fuerte presión que representa para los precios del maíz a nivel internacional el uso cada vez mayor que hace Estados Unidos del maíz para la producción de etanol, un biocombustible capaz de sustituir al petróleo como generador de energía.

Gracias a ese nuevo uso de este cotizado grano, algunos ahora le llaman "oro amarillo".

Hay un desastre social en el campo, un incremento en la migración, y efectivamente el campo ya no aguanta más
Héctor de la Cueva, Red Mexicana de Acción Contra el Libre Comercio

"El interés de producir el etanol ha sobreexcedido las expectativas y se está incrementado en forma muy agresiva para los próximos años. La demanda de maíz para producir etanol en Estados Unidos ha pasado de 25 millones y medio de toneladas en 2003, a cerca de 54 millones de toneladas para el 2007", informó recientemente en una conferencia de prensa Ricardo Selma, del Consejo de Granos de Estados Unidos.

Esta fuerte demanda de maíz para otros usos, ha incrementado el precio del grano a nivel internacional, lo que por supuesto afecta a países como México que ahora dependen más y más de lo que les llega del exterior.

Los empresarios e industriales mexicanos están abogando por estrategias de mediano y largo plazo para enfrentar el problema de la baja productividad del maíz.

Las soluciones que plantean pasan por la aplicación de nuevas tecnologías y concretamente de la biotecnología para la producción de nuevas variedades del grano, un tema controvertido y que polariza las opiniones.



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