Armados de grandes bases de datos, las campañas individualizan la propaganda para cada votante.
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Es frecuente que los dirigentes políticos aseguren que, ante todo, buscan complacer los deseos de los votantes.
Ahora en Estados Unidos, avances tecnológicos hacen posible que los principales partidos políticos conozcan, mejor que nunca antes, lo que sus seguidores leen, compran, desean y odian.
Es más, conocer en detalle los hábitos y gustos personales de cada uno de los millones de votantes en ese país, es ahora considerada una estrategia de triunfo para los que aspiran a hacerse elegir en las elecciones.
En los comicios presidenciales de 2000 y 2004, el asesor politico del presidente George Bush, Karl Rove, fue uno de los pioneros en el empleo de bases de datos gigantescas que contienen infinidad de detalles acerca de los hábitos de consumo y características demográficas de los electores.
Armado con esa información, Rove promovió una estrategia que individualizaba la propaganda electoral del partido Republicano para cada uno de los potenciales votantes.
Y no son pocos los que atribuyen las estrechas victorias de Bush en esas dos elecciones a la ventaja que les otorgó este sistema de mercadeo electoral personalizado.
Respuesta Demócrata
Juan Proaño asegura que las nuevas tecnologías ayudan a ganar elecciones.
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Los Demócratas buscan ahora emular el éxito de sus rivales al emplear sofisticadas técnicas de mercadeo para buscar la victoria electoral.
Uno de los expertos de esta nueva táctica es Juan Proaño, un joven empresario hispano de Miami, de ancestro peruano y colombiano.
Su compañía Plus Three estuvo involucrada en la creación de "Datamart", la base de datos con la que los Demócratas pelearon la elección de 2004, como un instrumento para recaudar fondos y además identificar las tendencias de votantes potenciales.
En conversación con BBC Mundo, Proaño explicó que durante la campaña presidencial de 2004, "el Partido Demócrata nos contrató para hacer una base de datos con información sobre alrededor de 165 millones de personas".
Lo saben todo
La base de datos incluye información demográfica obtenida de la oficina del censo, y otros datos comprados a empresas comerciales de mercadeo de consumo.
Proaño sostiene que con esa información y el empleo de modelos matemáticos, "podemos deducir hasta en un 95% o 97%" las preferencias de voto de un elector individual.
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Estamos buscando los 200 o 300 votos que pueden definir una elección
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Por ejemplo, si establecen que alguien compra regularmente revistas de cacería, y es dueño de una camioneta estilo pick-up, es probable que se trate de un seguidor del conservador partido Republicano, que defiende el derecho de los ciudadanos a portar armas.
Según Proaño, al identificar la posición ideológica del posible votante a través de sus hábitos de consumo, los partidos políticos pueden abordar a cada uno de ellos con propaganda hecha a la medida de sus intereses.
"Así estamos buscando los 200 o 300 votos que pueden definir una elección, como una reciente en el estado de Nuevo México, en donde los Republicanos ganaron por cerca de 300 votos", declaró Proaño.
Las dudas
Karl Rove es visto como uno de los pioneros en el uso de esas técnicas en las elecciones.
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Sin embargo, hay quienes se muestran escépticos frente a la efectividad de estos métodos que tratan de ver al votante como un consumidor al que hay que venderle un mensaje.
En declaraciones al diario británico Financial Times, el profesor Donald Green de la universidad estadounidense de Yale acepta que "como atajo para identificar a sus seguidores", el análisis de estas bases de datos por parte de los políticos es "inobjetable".
Sin embargo, duda que sean confiables algunas de las conclusiones obtenidas a partir de esos datos acerca de la orientación partidista de la gente.
En cualquier caso, Proaño defiende el empleo de estos métodos en la democracia estadounidense.
En últimas, "lo que queremos es informar al electorado de las opciones y los asuntos electorales que van a afectar bastante sus vidas", asegura.
Objetivo: hispanos
Los partidos políticos estadounidenses han adoptado las nuevas técnicas de mercadeo.
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El presidente de Plus Three agrega que considera que una de las grandes batallas electorales en los próximos años en Estados Unidos se dará en torno al voto hispano, cortejado por republicanos y demócratas.
"Así como hace cuarenta años los partidos se disputaban el voto afro-estadounidense, por los siguientes 20 años, la cuestión es quien va a ganar el voto hispano", por lo que otorga gran interés a investigar más de cerca las tendencias de este segmento del electorado.
Proaño afirma que, salvo casos limitados en el Reino Unido y otros países, pocas naciones han empleado estas tácticas en sus campañas electorales, pero considera que esto cambiará.
"Esta tecnología podría ser efectiva en países como México", agregó.