Mejía se negó a regresar a Irak de un permsio.
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Camilo Mejía, un reservista estadounidense, se negó a regresar a su unidad en Irak después de una licencia de dos semanas e hizo pública su oposición por la presencia militar en Irak.
El joven, de origen nicaragüense, fue declarado culpable de deserción y sentenciado a un año de prisión. Tras cumplir con su condena, Mejía se convirtió en una figura del movimiento contra la guerra en Estados Unidos.
Mejía habló con BBC Mundo sobre su experiencia en Irak, a la luz de los acontecimientos en Haditha. Aquí está su testimonio.
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La verdad es que cuando un soldado se encuentra en combate responde como responde cualquier persona, con un instinto de supervivencia, nadie quiere salir de ese país en una bolsa plástica, y responde disparando y tirando bombas, sin importar lo que digan las reglas de combate en el papel o lo que te hayan dicho antes de salir
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Estuve en Irak durante seis meses en 2003 y de hecho estuve estacionado en una represa en Haditha durante una semana; nuestra misión era pacífica y sólo custodiábamos la represa.
El combate que sí viví fue en Ramadi, en el triángulo sunita. Allí sí matamos a civiles, pero no puedo decir que con la misma intención criminal sugerida por los videos de los ataques recientes en Haditha y otros lugares.
Lo que sí existía en 2003 era el principio de una actitud criminal, de poco respeto a la vida y dignidad de los iraquíes que puede explicar cómo pueden llegar a ocurrir estas atrocidades.
Para comenzar, estás llegando a un pueblo sin el ánimo de ayudar.
No tenemos ningún entrenamiento cultural. Teníamos frases en árabe, pero no hubo ningún esfuerzo para aprender la pronunciación correcta, o según el lugar en el que estabas. Fue muy pobre.
Hubo indicaciones, pero muy militares. Te explicaban cómo montar un punto de control de tráfico o cómo resguardar una base.
Pero lo que es conocido como rules of engagement, o reglas de combate, cambiaba a diario, y eran instrucciones muy vagas.
Malentendidos
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Cuando tú le levantas la mano a una persona, en las culturas occidentales eso significa que quieres que se detenga la persona. En Irak esto es un saludo, y cuando levantas la mano, piensan que uno está saludando y continúan manejando y acercándose a ti. Tú te imaginas que podría tener una bomba en el vehículo, disparas y podría tratarse de una familia. Esto es un ejemplo de cómo entender la cultura podría salvar la vida de miles de familias y personas
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La verdad es que cuando un soldado se encuentra en combate responde como responde cualquier persona, con un instinto de supervivencia, nadie quiere salir de ese país en una bolsa plástica, y responde disparando y tirando bombas, sin importar lo que digan las reglas de combate en el papel o lo que te hayan dicho antes de salir.
No es el resultado de un análisis o un proceso intelectual, es una respuesta básica de defensa y supervivencia.
Por otra parte, muchas de las matanzas se deben a malentendidos.
Por ejemplo, cuando tú le levantas la mano a una persona, en las culturas occidentales eso significa que quieres que se detenga la persona.
En Irak esto es un saludo y cuando levantas la mano, piensan que uno está saludando y continúan manejando y acercándose a ti.
Tú te imaginas que podría tener una bomba en el vehículo, disparas y podría tratarse de una familia. Esto es un ejemplo de cómo entender la cultura podría salvar la vida de miles de familias y personas.
Frustración
De todas formas, en 2003 no estábamos al nivel en el que estamos ahora, estábamos al principio de la invasión.
El caso de Mejía fue apoyado por quienes se oponen a la guerra.
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Ahora es diferente, muchas de estas unidades han estado por tercera o cuarta vez, hay mucha frustración.
Muchos de ellos han visto a sus compañeros morir en bombas en la carretera, por lanzagranadas o francotiradores. Esto no justifica lo que hacen, pero da un contexto de lo que está pasando, de mucho racismo, de malentendido cultural.
Yo creo que lo más razonable es sacar a todas las tropas, porque no es un problema de entrenamiento adecuado.
Estas matanzas no ocurren por falta de entrenamiento, ocurren en el contexto de la ocupación.
Los iraquíes saben que no estamos para traerles la democracia. No importa si los soldados llegan con otra actitud, los iraquíes tienen una noción de por qué están allí, y están respondiendo a esa ocupación de una manera violenta.
Buscando sentido
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Cuando volví a casa y tuve un poco de paz, y no estaba en peligro de muerte, y la gente comenzó a preguntarme sobre las situaciones de combate, empecé a revivir las batallas y me golpeó de de manera arrasadora, como un tren
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Estar en Irak me afectó, pero no fue de manera obvia ni inmediata.
Es un ambiente muy peligroso y la prioridad es salir con vida. Antes de que te puedas sentir mal sobre el primer ataque, ya tienes el segundo encima.
Cuando volví a casa y tuve un poco de paz, y no estaba en peligro de muerte, y la gente comenzó a preguntarme sobre las situaciones de combate, empecé a revivir las batallas y me golpeó de de manera arrasadora, como un tren.
Yo tomé la decisión de no volver a Irak y estuve un tiempo viviendo clandestinamente, luego me entregué a las autoridades militares públicamente. Mi caso fue conocido mundialmente, se volvió un caso político.
Fui juzgado y sentenciado por deserción, estuve preso y nunca en ese proceso busqué ayuda psicológica para lidiar con mi trauma de guerra.
Pero en mi caso es singular, porque el hecho de haber hablado públicamente y de haberme rebelado contra algo que considero ilegal y criminal fue algo que me ayudó mucho a sanar, me dio un sentido y un objetivo, el de crear consciencia sobre lo que está pasando en Irak, esto ha sido muy terapéutico y me ha ayudado a sanar.
