La crisis de la economía italiana, a la que se llegó en los cinco años de gobierno de Silvio Berlusconi, el futuro de los impuestos y las leyes aprobadas por la mayoría -que la oposición afirma que benefician al presidente del gobierno- son los temas protagonistas de las próximas elecciones italianas, en las que se renovará el Parlamento.
La economía, los impuestos y las leyes protagonizan las elecciones en Italia.
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Los italianos acudirán a votar en las elecciones generales del próximo 9 y 10 de abril - dos días para que puedan votar los italianos que están fuera el fin de semana - con varias preguntas, una de ellas será ¿cómo llegó uno de los siete países más industrializados del mundo a encontrarse con el crecimiento 0 de su economía?
El líder de la coalición del centro izquierda L'Unione (La Unión), Romano Prodi acusa a Berlusconi de haber llevado al país al borde del precipicio.
Las más prestigiosas revistas económicas de todo el mundo dibujaron una situación catastrófica de la economía italiana, datos que ha confirmado el último informe del Instituto Nacional de Estadística Italiano (Istat) que señaló que el crecimiento del país fue nulo en el 2005.
El Producto Interno Bruto (PIB) italiano se colocó a la cola de los países de la Unión Europea, donde el promedio de crecimiento fue del 1,3%, lo que suponía un retroceso con respecto al aumento del 1,1% del PIB en el 2004 y repite el resultado obtenido en el 2003.
A todo esto se le tiene que sumar la pérdida de 102.000 empleos en el 2005.
Pese a un pequeño aumento del consumo de 0,1% en 2005 y al aumento de las exportaciones de 7,6%, los resultados son decepcionantes ya que las importaciones también aumentaron un 8,9% por lo que el crecimiento del intercambio económico exterior se quedó en el 0,3%.
Berlusconi acusó a la oposición de falsear los datos económicos y desmintió el informe del Istat.
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El dato más positivo del estudio de Istat es la disminución del déficit público de Italia a un 4,1%, aunque aún queda lejos de los parámetros establecidos por la Unión Europea que son del 3%, por lo que Italia tiene hasta el 2007 para regularizar sus cuentas si no quiere sufrir sanciones.
Todo esto no parece importar al presidente del gobierno, Silvio Berlusconi, cuyo gobierno ha sido el más longevo de la historia reciente de la República italiana, y que acusa a la oposición de falsear los datos, así como desmintió el informe del Istat.
Para el presidente del ejecutivo y empresario, es imposible este parón económico cuando existe "una economía sumergida al 27% y las empresas italianas han tenido una facturación récord y, por tanto, no hay nada que haga sostener que la economía italiana no se desarrolla", dijo Berlusconi durante la campaña electoral.
La guerra de los impuestos
Otro de los temas claves de está campaña electoral son los impuestos. Berlusconi acusó a la centro izquierda de querer aumentar el dinero que los italianos tendrán que pagar con sus declaraciones de la renta, así como de las empresas u otras tasas.
Berlusconi acusa a la coalición de Prodi de querer reducir en cinco puntos la llamada "brecha fiscal" - que es la diferencia entre los costes salariales para la empresa y el salario neto percibido por el trabajador -lo que "significaría tener que recaudar 10 millones de euros al año con un consecuente aumento de la presión fiscal", así como añadió que la izquierda quiere "introducir los impuestos de herencia a partir de 250.000 euros".
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La campaña de Berlusconi se basa sobre todo en la reducción de los impuestos, como ya hizo durante su mandato
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En tanto, la campaña de Berlusconi se basa sobre todo en la reducción de los impuestos, como ya hizo durante su mandato y anunció que en caso de victoria reducirá los impuestos sobre las empresas, pensando en una sola alícuota del 5% sobre los útiles.
"Hemos dicho ya mil veces que el problema de los impuestos no es verdad. Quien ha vendido sueños ahora quiere vender miedo. Creo que ha llegado la hora que los electores escuchen nuestro programa y no sus mentiras", contestó Prodi, afirmando que la centro izquierda no subirá los impuestos sino que se dedicará a combatir duramente la evasión fiscal.
Leyes pro Berlusconi
Uno de los puntos más importantes del programa de L'Unione es la eliminación de las leyes aprobadas por el gobierno de centro derecha y que benefician a Berlusconi, entre ellas Prodi comentó que cambiará el sistema de reforma audiotelevisivo que según la oposición "beneficia los intereses empresariales del presidente del gobierno", que cuenta con tres canales de televisión, así como agencias de publicidad.
Asimismo, el gobierno de Prodi querrá eliminar la nueva ley electoral, aprobada sólo algunos meses antes de las elecciones y que devolvió al país al sistema proporcional sustituyendo el mayoritario. Algo que dicen, beneficia a la coalición de Berlusconi.
La fragilidad de las coaliciones
Uno de los logros que sin duda se puede apuntar Berlusconi es el de haber gobernado durante todo su mandato, con altos y bajos, pero sin que se quiebre su coalición, que permaneció unida durante los cinco años.
Ambos candidatos tendrán el desafío de mantener unidas a sus coaliciones.
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En caso de victoria, Berlusconi tendría que tener cuidado con algunos de sus socios como los independentistas de la Liga Norte, pendientes de la aprobación con un referéndum en junio de una ley que introduce una especie de federalismo en el país y cuyo fracaso podría crear problemas al interno de la coalición, como con el nuevo partido de los democristianos el UDC, que pretendería un mayor poder en la formación de gobierno.
En el caso de la coalición de centro izquierda, la situación de Prodi es aún más difícil pues en la formación se encuentran partidos que van desde la extrema izquierda de "Refundación Comunista" a los católicos moderados de "La Marguerita" y que ya mostraron sus divergencias en temas como si modificar o no la actual reforma del trabajo u otros temas como si introducir una ley que legalice las parejas de hecho.
Tanto un futuro gobierno Prodi o el gobierno Berlusconi tendrán como gran objetivo sacar al país del estancamiento económico en el que se encuentra, al tiempo que deberán mantener unidas sus coaliciones para poder gobernar con tranquilidad y sin sorpresas o divisiones.