Apenas semanas después del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, Estados Unidos despachó a Japón un equipo de documentalistas para registrar la situación en el país, ya por entonces bajo ocupación militar.
Se proveyó a los responsables con un tren para uso propio y recursos y personal al nivel de una producción de Hollywood. Las más de 8 horas rodadas en ambas ciudades devastadas resultaron de tal crudeza que el material fue juzgado inapropiado para ponerlo en conocimiento del público.
Los siguientes fragmentos son parte de una compilación más extensa de aquel documental realizada por el periodista Robert Harris de la BBC en 1983, junto con extractos de las entrevistas a dos de los responsasables de la filmación.
Creemos apropiado advertir que algunas imágenes pueden herir la sensibilidad de los espectadores.