Pedro Barato Triguero, Presidente de la organización rural española ASAJA, respondió al correo electrónico inicial de Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina.
Mensaje de Pedro Barato
La agricultura europea ha sufrido grandes cambios desde la implantación de la PAC, allá en los años 60.
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Es necesario que los esfuerzos realizados por los agricultores y ganaderos se vean reconocidos en las negociaciones
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La última reforma de 2003 supone de hecho un giro radical de la política agraria de la UE trasladando los pagos por hectárea a un pago único, desacoplado de la producción o del producto, por lo que Europa se aleja de aquellas ayudas distorsionadotas del comercio agroindustrial, al contrario de lo que hace EE.UU. con sus pagos contracíclicos.
Al aprobar la reforma de la PAC de 2003, el entonces comisario Fischler afirmó que esta reforma era la contribución de la Unión Europea para alcanzar un acuerdo en la Ronda de Doha.
Por otra parte, el Consejo Europeo afirmó que el límite que marcaba la reforma era la capacidad negociadora que la Comisión tenía para negociar en la OMC.
La Comisión no puede, por tanto, rebasar la línea roja marcada por el Consejo. Los productores agrarios de la UE necesitan un marco de estabilidad para afrontar sus inversiones y no pueden estar sometidos a continuos cambios en la política agraria.
La oferta de la Comisión es la única global hasta ahora y se encuentra en el límite, si no se ha rebasado, de lo que puede hacer sin rebasar el mandato.
Es necesario que los esfuerzos realizados por los agricultores y ganaderos se vean reconocidos en las negociaciones y que no se pretenda empezar de nuevo de cero.
Es hora de que los demás empiecen a realizar ofertas creíbles y se comprometan a adoptar acuerdos tales como el de "Todo menos Armas".
