"Los ideales que han iluminado mi camino, y una y otra vez me han dado coraje para enfrentar la vida con alegría, han sido la Amabilidad, la Belleza y la Verdad".
Albert Einstein
Einstein buscó durante toda su vida esa verdad, en su ciencia, en su ética, en sus mensajes por la paz mundial.
Y en el proceso, le regaló al mundo una serie de teorías que cambiaron para siempre nuestra forma de ver el universo.
En 1905, cuando tenía 26 años, publicó sus trabajos revolucionarios sobre la luz, los átomos y la relatividad especial.
Cien años después, las aplicaciones de sus teorías nos rodean, desde la TV al rayo láser, desde las cámaras digitales a los discos compactos.
Pero Einstein fue mucho más que un físico, fue un hombre inserto en su tiempo, apasionado por que la ciencia sirviera a la humanidad.
Un siglo después de aquel año mágico, y 50 años después de su muerte, BBC Mundo explora el impacto de las teorías revolucionarias de Einstein y recuerda al hombre que, a pesar de ser un ícono, mantuvo la humildad.
"Cien veces al día me recuerdo a mi mismo que mi vida interior y exterior está basada en el trabajo de otros hombres, vivos y ya muertos, y que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo"