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Jueves, 3 de noviembre de 2005 - 20:17 GMT
Un caso de estudio: el Golombiao
Barrio de Manrique, en Medellín
En la década de los 90, el barrio Manrique era territorio exclusivo de grupos armados.
En febrero de 2005, en las calles Manrique, uno de los barrios más deprimidos de la ciudad de Medellín, se celebró el primer campeonato internacional de fútbol callejero. En él participaron conjuntos de Ruanda, Argentina, Alemania, Chile y Ecuador, a la par que otros equipos de diferentes regiones de Colombia.

El deporte era fútbol, sí. Pero las reglas eran bien distintas, y el resultado final es lo que se dio en llamar "Golombiao": los terrenos de juego eran las mismas calles cerradas al tránsito, los equipos debían ser mixtos y no había árbitros en la cancha.

Además, los propios equipos debían acordar el reglamento de juego antes del inicio del partido, y para garantizar la participación de todos, el primer gol debía ser marcado por una mujer.

Según los organizadores, el objetivo de este proyecto era promover la tolerancia y armonía social entre los participantes, la mayoría de los cuales tenían problemas de convivencia.

El torneo, organizado por la agencia estatal Colombia Joven con el apoyo de Naciones Unidas, tenía por "sede" un barrio que en la década de los 90 era territorio exclusivo de grupos armados, que se disputaban a tiros el control territorial.

Fueron años de violencia que dejaron cientos de muertos, la mayoría jóvenes.

Nace una idea

Un muchacho se pasea en moto, vistiendo la camiseta de la selección argentina, por el barrio de Manrique, en Medellín
Cuando se inició el Golombiao Medellín vivía una crisis de fronteras: no se podía pasar de un barrio a otro.
El Golombiao empezó en este barrio de la parte nororiental de Medellín, en cuyas calles se iniciaron también algunas de las bandas que asolaron la ciudad durante la década de los 90, como "la banda de la terraza", que aunaba a delincuentes que tenía nexos con el narcotráfico.

"El proyecto del Golombiao nace en los años 96-97", explica John Baos, uno de los trabajadores pioneros en el proyecto "Fútbol por la paz", que después sería conocido el Golombiao.

"En esa época Medellín estaba viviendo una crisis de fronteras: no se podía pasar de un barrio a otro", continúa.

"Empezó con 16 equipos, con las 16 comunas de Medellín. Y luego salieron 650 equipos: hubo más de 3.000 participantes directos con este proyecto de Fútbol por la paz".

La idea, establecer pactos de no violencia y no agresión a través del mismo fútbol, fue tan exitosa que se exportó a países de Europa, África y Sudamérica.

El fútbol como excusa

"La excusa y el gancho era el fútbol. Entonces, aquí en la ciudad de Medellín empezamos sensibilizando a los mismos muchachos que tenían, el poder, el mando, para que permitieran a aquellos que no estaban en el conflicto (o así estuvieran en el conflicto), empezar unos pactos de no agresión mediante el mismo fútbol y con la misma metodología".

hoy podemos dar fe de que hay familias conformadas por gente de barrios que no se podían ver
John Baos
Así, "antes del partido se pactan unas reglas de convivencia, que son el saludo, el respeto, la tolerancia, el juego limpio, el compartir una gaseosa... y luego se pactan las reglas técnicas, sin necesidad de que haya un árbitro", explicó Baos.

"De este proceso hoy podemos dar fe de que hay familias conformadas por gente de barrios que no se podían ver", concluyó.

El arma por el balón

Luis Fernando Restrepo, de la BBC, entrevistando a Arley Herrera.
Para Arley Herrera, el Golombiao "fue una experiencia muy bacana".
Los partidos de fútbol lograron arrebatarles las armas de las manos a algunas personas que no conocían otra forma de vida, como Arley Herrera, ex paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia, bloque Cacique Nutibara.

Herrera recuerda cómo era su barrio antes de la llegada del Golombiao.

"La vida era dura por acá en el barrio, con los conflictos armados. Todo el mundo estaba dentro de las casas, por miedo a las balaceras y todo eso. Hay barrios en que entrábamos dándonos bala... gracias a que llegó la oportunidad de movilizarnos y tomamos la decisión de mejor jugar, y seguir con el fútbol, que es una diversión buena. Cambié y está bien".

Diana, vecina del barrio de Manrique, en Medellín, y participante en el Golombiao
Ahora la gente ya sale mucho y se mantiene donde quiere
Diana
Varios vecinos de Manrique confirmaron a BBC Mundo cómo la vida del barrio había mejorado en el último año. "Antes la gente se mantenía muy escondida por temor a que les pasara algo por las balaceras, que eran muy fuertes. Ahora la gente ya sale mucho y se mantiene donde quiere", dice Diana, una joven del sector.

Pero a pesar del éxito del Golombiao, y de las críticas positivas obtenidas en la comunidad, el torneo se encuentra temporalmente interrumpido.

"El fútbol hace mucha falta por acá. Las canchas ya son más vacías. Con el Golombiao las canchas eran llenas... hasta la mamá se iba para allá", dice Herrera.

Menos violencia

Según las autoridades de Medellín, los índices de violencia en la ciudad se han reducido en los últimos años.

Algunos argumentan que se debe a las políticas del gobierno, mientras que otros señalan que puede ser causa de una reorganización de los grupos al margen de la ley.

En cualquier caso, ¿habrán tenido algo que ver con estas cifras los valores de tolerancia y diálogo que los jóvenes de Manrique encontraron en el Golombiao?

Luis Fernando Restrepo, de la BBC, entrevistando al alcalde de Medellín, Sergio Fajardo.
Para Fajardo, la reducción de los niveles de violencia resultan de "una conjunción de factores".
Sobre esta posibilidad BBC Mundo conversó con Sergio Fajardo, el alcalde de Medellín, para quien la disminución de los niveles de violencia en la ciudad resultan de "una conjunción de factores".

Fajardo señaló varios procesos simultáneos: una recuperación de la presencia de las autoridades legítimas del estado en la ciudad y un proceso de reinserción con un grupo paramilitar, paralelamente a las intervenciones sociales y a una cultura ciudadana de transformación cívica.

Por su parte, los Servicios de urgencia de la ciudad registraron una importante reducción en el número de muertes por violencia.

Así lo confirmó Juan Manuel Sierra, director del departamento de cirugía y policlínica del Hospital San Vicente de Paul.

La muerte por violencia en nuestra ciudad en otras épocas fue abrumadora
Juan Manuel Sierra
"La muerte por violencia en nuestra ciudad en otras épocas fue abrumadora: era la cifra más alta, como tasa, en el mundo para una población que no estuviera en guerra. Medellín disminuyó del año 2003 al año 2005 el 70% de muertes violentas. O sea que para un mismo periodo, digamos para los primeros cinco meses, si en el año 2003 tuvimos cerca de 1000 muertos, hoy únicamente tenemos un poco menos de los 300".

Medellín es testigo de un nuevo ambiente social, una realidad en transformación. Sólo el tiempo dirá si los muchachos que hicieron del fútbol una herramienta singular para contrarrestar sus conflictos sociales verán consecuencias duraderas en sus vidas.



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