En los equipos de fútbol, los delanteros suelen llevarse la mayoría de los aplausos, porque son los encargados de marcar los goles. Pero en la historia de este deporte también hay defensores que han dejado su marca.
Uno de ellos es Silvio Marzolini, ex número tres de Boca Juniors. Marzolini jugó para Boca entre 1960 y 1972. Durante ese tiempo salió campeón cinco veces. En 1981 volvió a salir campeón con Boca, pero ya como director técnico. La BBC conversó con él en el marco del "Xentenario".
¿Recuerda el mejor partido que jugó para Boca Juniors?
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Si yo comparo la década del sesenta a lo que es hoy, hay una diferencia abismal
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Sí, el fundamental fue en el año 62. Fue el primer campeonato que ganamos (con el equipo que yo jugaba). Ese año le ganamos a River uno a cero en cancha de Boca, cuando (Antonio) Roma atajó el penal. La emoción que tuvo el final de ese partido fue algo digno de Boca, porque al hincha de Boca le gusta sufrir hasta último momento, así disfruta más.
¿Cómo era ser jugador de Boca en aquella época?
Hacía mi vida normal, salvo ir a entrenar y demás. Creo que teníamos mejores posibilidades de salir, pasear. Hoy es casi imposible para un jugador notorio salir sin ser reconocido.
La hinchada de Boca tiene fama de ser un jugador más, por eso se le dice "la doce". ¿Cómo era su relación con "la doce"?
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La entrega del jugador de Boca tiene que ser total
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Por suerte, fue muy buena. Creo que en mi carrera nunca me han criticado, nunca me han silbado. He tenido esa gran ventaja, porque eso es fundamental.
Los defensores tenemos mayores posibilidades de cubrir nuestras fallas, porque estamos quitando la pelota, pero cuando el delantero no hace goles, ése sí la pasa difícil en Boca. Hay una cosas fundamental: la entrega del jugador de Boca tiene que ser total.
¿Hoy por hoy cómo ve a Boca? ¿Está pasando por un buen momento?
Boca está pasando un momento de transición. Hay una renovación importante. Se está terminando la campaña de muchos jugadores y están llegando chicos jóvenes, con muchos espíritu, que van a producir un cambio importante en Boca en los próximos años.
Antes, los jugadores pasaban mucho más tiempo con un mismo equipo. ¿Existía una unión especial entre usted y los demás jugadores de Boca, una especie de camaradería?
Sí, eso sí. Si yo comparo la década del sesenta a lo que es hoy, hay una diferencia abismal. Una cosa es ser compañero en un equipo y ser un muy buen profesional. Y otra cosa es ser compañero, muy profesional e interesarse también por el ser humano que está trabajando con uno. Es decir, poder compartir momentos fuera de lo que es la rutina del trabajo, poder encontrarse y, por ejemplo, compartir un almuerzo.