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Martes, 8 de marzo de 2005 - 16:24 GMT
China, disidentes e intolerancia
Haoyu Zhang
BBC, Servicio Chino

Desde que el presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao asumieron formalmente el poder hace más de dos años, ambos se comprometieron a darle prioridad a los intereses de la gente y a la construcción de una sociedad civil y armoniosa.

Ding Zilin, disidente china, y su hijo Jiang Jielian.
Ding Zilin quiere una disculpa del gobierno chino por Tiananmen, donde murió su hijo Jiang Jielian.

Eso se da en un contexto de creciente tensión social, a causa de los sectores de la sociedad china que se ven marginados de la bonanza económica.

Pero esa búsqueda de "armonía" parece haber derivado en reprimir a cualquier voz disidente con más fuerza y ejecutividad que nunca.

Ding Zilin es una profesora universitaria retirada, que ronda los 70 años de edad.

Durante los pasados 16 años, ella y otras madres que perdieron hijos e hijas en la Plaza de Tiananmen en 1989, han solicitado al gobierno que se disculpe por aquella masacre.

En respuesta, estas mujeres, conocidas como las "Madres de Tiananmen", han sufrido encarcelamientos, arrestos domiciliarios, intervenciones de sus teléfonos y vigilancia constante.

Desde fines de febrero de este año, cuando Pekín se preparaba para la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular -el Parlamento chino- se volvió prácticamente imposible llamar por teléfono a cualquiera de los disidentes conocidos dentro de China.

La policía me sigue adonde quiera que vaya. Cuando quiero ir de compras, ellos (los agentes) incluso bromeaban con llevarme la bolsa de los mandados
Zhang Xianling, integrante de Madres de Tiananmen

Los números de sus hogares estaban "desconectados", o eran respondidos por una voz masculina de mediana edad que decía "disculpe, pero acá no hay nadie con ese nombre".

Cuando la BBC finalmente pudo comunicarse con la señora Ding -por medio de un número de teléfono celular secreto provisto por otro disidente- la conversación sólo duró unos pocos minutos.

La profesora preguntó primero si era verdad que la Unión Europea iba a levantar el embargo de armas a China, impuesto como represalia por la represión de las manifestaciones Tiananmen.

"Francia y Alemania siempre han dado prioridad a sus intereses económicos", comentó Ding. "Espero que el Reino Unido mantenga firmes sus principios, por lo que le pido a (Tony) Blair que no levante el embargo", expresó.

En la conversación con la BBC, Ding agregó haber perdido la esperanza en la nueva generación de líderes chinos.

"No puedo siquiera salir a hacer los mandados sin que tenga alguien siguiéndome e intimidándome; ni Deng Xiaoping ni Jang Zemin me habían tratado tan mal como...".

Entonces la llamada se cortó abruptamente.

Arrestada por unas camisetas

Zhang Xianling es otra Madre de Tiananmen. Su único hijo murió durante las protestas de hace 16 años. Ella también ha sido blanco de numerosos arrestos y diarias intimidaciones.

"La policía me sigue adonde quiera que vaya", señaló Zhang. "Cuando quiero ir de compras, ellos (los agentes) incluso bromeaban con llevarme la bolsa de los mandados".

Esta mujer también está perdiendo la esperanza de que la nueva generación de dirigentes aporte un cambio.

Muchos abogados van a la cárcel cada año en China, porque cuanta más atención atraen, más la probabilidad de que puedan exponer los demonios inherentes al sistema legal
Gao Zhisheng, abogado chino

Hace un par de meses, cuando un grupo de Hong Kong solidario con su causa le envió camisetas impresas por correo a su casa, Zhang fue arrestada - tan sólo por recibir las camisetas.

"Creo que algunos de los agentes policiales se sienten mal por hacer las cosas que hacen", dijo. "Su excusa es siempre que temen perder su trabajo si no cumplen con las órdenes".

Con respecto a la creciente prosperidad económica en el país, Zhang no se adhiere a la teoría de que esto implique un mayor respeto de los derechos humanos.

Ella explicó que su grupo ha escrito infinidad de cartas abiertas, tanto al presidente Hu Jintao como al primer ministro Wen Jiabao, pidiéndoles que reconsideren la posición del gobierno sobre lo que pasó en Tiananmen.

Al principio hubo esperanza de que el nuevo liderazgo chino, que no estuvo tan directamente involucrado en lo que pasó en 1989, sería más flexible.

Pero la única respuesta hasta ahora ha sido más vigilancia e intimidación.

Peso de la ley

El gobierno chino sostiene que quiere "poner todo el peso de la ley" como parte de su campaña para crear una sociedad más armoniosa.

Estudiantes llevan a un hombre herido de bala al hospital, el 4 de junio de 1989. (photo 64memo.com)
Muchos sostienen que las libertades siguen restringidas desde Tiananmen.

Una muestra tuvo lugar la semana pasada cuando la policía allanó la oficina de Guo Guoting, un abogado de Shangai, reconocido como defensor de disidentes y de los más vulnerables miembros de la sociedad.

Las autoridades lo acusaron de llevar a cabo actividades "ilegales" -sin especificar- y de violar la constitución.

Muchos en el mundo de la abogacía china conocen de carne propia experiencias similares. Algunos incluso bromean con que hay más letrados en las cárceles que criminales.

Gao Zhisheng es uno de ellos, y no se sorprende por la suerte de su colega Guo Guoting.

"Él se hizo famoso y por lo tanto atrajo mucha atención", señaló Gao a la BBC.

"Muchos abogados van a la cárcel cada año en China, porque cuanta más atención atraen, más la probabilidad de que puedan exponer los demonios inherentes al sistema legal", agregó.

El mismo Gao es conocido por apoyar varias causas que ponen en entredicho a las autoridades, y en lo que va de año ya ha sido interrogado por la policía más de 20 veces.

"La esperanza está en la gente misma", concluyó.

Reviviendo la "vieja" China

Feng Congde, uno de los líderes estudiantiles de 1989 que pudo abandonar el país, ahora vive en París y trabaja como especialista en China e investigador de ciencias sociales. Él concuerda con el análisis de Gao.

Feng explicó a la BBC que, durante su primer viaje a Occidente, escapó por poco de la policía china gracias a varios grupos clandestinos de qigong o meditación.

"Como estudiantes universitarios estábamos convencidos que la forma de cambiar a China era basarnos en los modelos de Occidente", señaló.

Pero agregó que sólo después de lo ocurrido se dio cuenta de que el verdadero poder de cambio y la esperanza de apertura política radica en revivir a la "vieja" China.

"Durante miles de años, estas organizaciones de base y las sociedades subterráneas han servido siempre como contrapeso del poder del estado", dijo Feng.

El disidente sostiene que a medida de que China gana más libertad económica, un mayor número de estos grupos de base van a comenzar a revivir lentamente, para encabezar un cambio en el sistema político chino.

Dichos grupos, por supuesto, necesitan reclutas.

Pero a la mayor parte de los jóvenes chinos parecen estar conformes con al actual statu quo. Basta preguntarle a cualquiera de los que cada año vienen a estudiar a las universidades británicas.

Huang Hua, el secretario general del Partido Democrático Chino en el Reino Unido, una de las tantas organizaciones de disidentes chinos en la diáspora, declaró con decepción lo poco que les importa la política a los estudiantes chinos.

Sin embargo, alberga una esperanza.

"Ocasionalmente uno se encuentra con algunas pocas mentes brillantes", dijo a la BBC. "Jóvenes que, tan sólo después de unos meses fuera de China, se dan cuenta de que el sistema autoritario del país es la raíz de los problemas.



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