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Martes, 13 de septiembre de 2005 - 03:52 GMT
ONU: carrera diplomática

Carlos Chirinos
BBC Mundo, Washington

A menos de dos días para el inicio de la Cumbre Mundial que marcará los 60 años de Naciones Unidas, no hay consenso sobre el documento final que deberán firmar los asistentes.

Emblema del 60 aniversario de la ONU
La cosas están "peligrosamente tardías" fue la evaluación que dio la tarde del lunes el portavoz del secretario general de la ONU, Stephane Dujarric.

Según Dujarric la premura del tiempo ha hecho que el secretario general, Kofi Annan, haya estado todo el día en encuentros con representantes del grupo de 31 países encargados de redactar el acuerdo final.

Incluso Annan suspendió una conferencia de prensa que estaba prevista para la tarde para dedicarse a esta diplomacia de última hora, a veces hablando con las capitales de los países involucrados.

"Hay un claro sentido de urgencia. Creo que los negociadores dejaron las cosas peligrosamente tarde (...) y el (secretario general Kofi Annan) está preocupado de que el trabajo no se haga" aseguró Dujarric.

Esta semana, en la sede de la ONU en Nueva York se espera la vista de unos 180 jefes de estado y de gobierno de países miembros en lo que la organización mundial describe como el mayor encuentro de líderes mundiales.

Contra reloj

Policías de Nueva York frente al edificio de la ONU
Unos 180 jefes de estado y de gobierno asistirán a la Cumbre Mundial.
Annan propuso que la Cumbre Mundial, con la que se inicia la 60 Asamblea General de la ONU, produjera un documento en el que los firmantes se comprometerían a hacer cambios en la estructura, el trabajo y hasta la forma como se administra la organización.

En las últimas dos semanas, un grupo de 31 países ha sostenido maratónicas sesiones, sin que se hayan podido llegar a acuerdos sustanciales.

Entre los puntos que se siguen discutiendo están la ayuda al desarrollo y el combate a la pobreza, la promoción de la democracia, el manejo de crisis humanitarias y de derechos humanos, que según Annan, permitirán a la ONU adaptarse a los desafíos del siglo 21.

En medio de las discusiones, muchos acusan de "inflexibilidad" a Estados Unidos, sin duda el miembro más poderoso y el mayor contribuyente financiero de la ONU.

El mes pasado, el nuevo embajador ante el organismo, John Bolton, presentó más de 750 propuestas de correcciones al documento final.

Por ejemplo, Washington no comparte la manera como algunos proponen el combate a la pobreza, y en vez de ayuda al desarrollo preferiría insistir en libre comercio y reformas de mercado como herramientas para el avance de las naciones.

Incluso Bolton esperaba que se eliminara la frase "Objetivos del Milenio" sobre la pobreza, acordados en la Cumbre de Monterrey de 2000. Al final se acordó un refraseo que satisfizo a todas las partes.

Acuerdo esquivo

Pero otros países no comparten ciertos puntos. Algunas naciones debaten sobre si el concepto de terrorismo usado en el documento hace "ilegítima" la resistencia a un poder ocupante, aunque hay consenso en que una lucha de resistencia no puede vulnerar objetivos civiles.

Un carro patrulla de la policía de Nueva York frente al edificio de la ONU
En las últimas dos semanas, un grupo de 31 países ha sostenido maratónicas sesiones.
Tampoco cuenta con respaldo total la propuesta de Canadá de establecer un sistema para intervenir en países en los que se desarrollen crisis humanitarias. Algunos, como Cuba o Venezuela, creen que eso legalizaría intervenciones armadas en casos donde lo indique el interés de las naciones poderosas.

Hay un propuesta de crear un Consejo de Derechos Humanos. Aunque la necesidad de dar mayor fuerza a la ONU en el manejo del tema es casi universalmente compartida, existe un debate sobre quién puede integrar ese cuerpo.

EE.UU. y los países europeos aseguran que deben ser naciones sin mácula en ese particular. Sin embargo, muchos se preguntan si alguien, incluso Washington, puede presentarse así de limpio.

Además, hay un impasse sobre quién será el encargado de supervisar el proceso de reformas que propone Kofi Annan para la ONU.

Las naciones grandes aspiran que sea el propio secretario general quien lo haga en vez de la Asamblea General que, según algunos, sería el órgano que establece la estructura del organismo. Los países pequeños temen que perderían poder de decisión dentro de los asuntos de Naciones Unidas.



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