La mujer aún tiene mucho por conquistar en el terreno sexual.
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En junio de 1997, el XIII Congreso Mundial de Sexología, realizado en
Valencia, España, emitió una declaración de los derechos sexuales, aprobada
luego por la Asociación Mundial de Sexología (WAS).
El documento se convirtió en el primero en fijar metas integrales sobre las
aspiraciones éticas, morales y políticas de la mayor organización mundial de
los especialistas de la sexualidad.
Al cumplirse siete años de la definición de esos objetivos, BBC Mundo analiza distintos aspectos de la situación de la mujer en relación a la sexualidad.
La mujer, más desprotegida
La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece lineamientos básicos sobre las garantías que debe tener cada persona para vivir su sexualidad en forma libre y plena.
De acuerdo a la agencia de salud de las Naciones Unidas, la sexualidad es un aspecto central del ser humano, vinculado al sexo, la identidad de género, a la orientación sexual, al erotismo, al placer, a la intimidad y a la reproducción.
Pero la distancia entre como debería vivirse la sexualidad y la realidad no es igual para ambos sexos: la mujer es la más postergada.
Esta situación se debe en gran medida a la represión que existe en relación a la sexualidad, que afecta más al sexo femenino.
Además, la mujer sufre situaciones de inequidad de género, que la hacen especialmente vulnerable a la de violencia sexual, a la falta de control sobre sus planes de reproducción y al contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS).
La censura del placer
Hay otra dimensión que es fundamental para la salud sexual, sobre la cual, la mujer aún tiene mucho por conquistar: se trata del terreno del placer y el erotismo.
Aunque este aspecto de la sexualidad está contemplado en la declaración de los derechos sexuales de la WAS y en definiciones de la OMS, aún es un tema tabú en amplios sectores de las distintas sociedades.
Circula muy poca información y muchas mujeres viven lo relativo al goce con sensaciones de culpa.
Esta tendencia forma parte de lo que los especialistas señalan como uno de los peores resultados de concepciones represivas: la discriminación entre reproducción y placer, algo que contradice el concepto mismo de la sexualidad.
Este fenómeno se refleja en la escasa información disponible en relación al erotismo y el goce.
La mujer es más vulnerable a la violencia y enfermedades sexuales.
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La falta de conocimiento sobre sexualidad, denominada "analfabetismo sexual" por los especialistas, viola los derechos sexuales, que establecen el acceso a la información como algo prioritario.
Las consecuencias de la desinformación van mucho más allá de disfunciones sexuales y llegan a afectar aspectos tan básicos y fundamentales en la vida de una persona, como el bienestar personal.
En estas páginas especiales de BBC Mundo encontrará información acerca de la anatomía femenina y su relación con la estimulación y el goce sexual.
También un repaso de los problemas que la mujer enfrenta en otros terrenos, como la falta de control sobre sus planes de reproducción, que derivan en embarazos múltiples, abortos y la postergación frustrante de su desarrollo personal, en caso de embarazos no deseados.
Muchos de estos fenómenos llevaron a la OMS a lanzar un alerta en relación a la "lenta" mejora de la situación de la salud reproductiva de la mujer, en la última década.