La Comisión Europea es la única institución de la UE que puede elaborar proyectos de ley.
Pero antes de proponer una nueva legislación tiene el deber de consultar con expertos y grupos de interés para asegurar que los intereses comunitarios sean resguardados.
Una vez que la Comisión tiene lista una propuesta -ya sea en forma de ley o para el presupuesto anual- se la presenta al Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros, que pueden pasarla a trámite o rechazarla.
El Parlamento también tiene la responsabilidad de supervisar a los 20 comisionados y es el único organismo de la UE con poder para destituirlos.
Los comisionados son designados por el Consejo de Ministros y luego aprobados por el Parlamento.
Una vez que una ley ha sido aprobada, el Tribunal de Justicia verifica que sea interpretada uniformemente por todos los estados miembros de la UE e intenta limar cualquier diferencia que pueda surgir entre las leyes nacionales y europeas.
El Tribunal de Cuentas es el guardián del presupuesto, controlando principalmente que el dinero sea bien gastado.