El presidente se elige por cuatro años y no puede permanecer en su cargo por más de dos períodos consecutivos.
La Constitución lo describe como el segundo funcionario de más alto rango en el país. Es la cabeza de la rama Ejecutiva del gobierno y responsable de garantizar la implementación de la carta magna.
En la práctica de la estructura de poder iraní, sin embargo, las atribuciones presidenciales están restringidas por clérigos y por la autoridad del Líder Supremo. Es justamente el Líder Supremo y no el presidente, quien controla las Fuerzas Armadas y toma decisiones de seguridad, defensa y asuntos importantes de política internacional.
Todos los candidatos pueden ser vetados por el Consejo de Guardianes, quienes prohibieron a cientos de candidatos considerados reformistas en las elecciones de 2005.
El conservador Mahmoud Ahmadinejad, fue electo en 2005, luego de derrotar en segunda vuelta al conservador moderado Akbar Hashemi Rafasanjaní. Pasó así a convertirse en el primer presidente desde 1981 que no es clérigo.
Ahmadinejad reemplazó al reformista Mohamed Jatamí, quien no logró imponer la agenda reformista que le había significado cerca del 70% de respaldo en 1997.