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John Nott (en inglés) "Estábamos en negociaciones cuando ocurrió la invasión"
  Especiales
Martes, 26 de marzo de 2002 - 20:56 GMT
Nott: "Un gran episodio de nuestra historia"
John Nott en Portsmouth, durante los preparativos de la Fuerza de Tareas
Sir John Nott fue ministro de Defensa del Reino Unido durante la guerra de las Falklands o Malvinas.

Dos décadas después del conflicto, Nott confesó a la BBC que no tenía presentes esas islas hasta que Argentina las ocupó en 1982.


"Por supuesto, sabía que había miembros de la Marina Real allí, pero yo no era la persona que seguía las cuestiones del Atlántico Sur.

"Tenía un enorme globo terráqueo en mi oficina del Ministerio de Defensa y fui a verlo para redescubrir la posición geográfica de las Falklands. Me horrorizó un poco comprobar cuán lejos estaban.

Tropas argentinas se rinden en Port Stanley
Tropas argentinas se rinden en Port Stanley.
"Sabía del incidente en las islas Georgias del Sur [donde Argentina izó primero su bandera] porque estaba en las noticias, pero no parecía involucrar al Ministerio de Defensa.

"No había razones para preocuparse desde el punto de vista defensivo. En definitiva, había un diálogo con Argentina.

"El día en que la invasión se convirtió por primera vez en una posibilidad, me encontraba en el norte de Inglaterra. Regresé a Londres esa misma noche. Fue dos días antes de la ocupación, y funcionarios vinieron al Ministerio de Defensa para informarme sobre los hechos. Para mi horror, trajeron señales interceptadas de la flota argentina.

"Esas comunicaciones mostraban claramente que la invasión había sido planeada para el viernes 2 de abril.

"Comprendí que había problemas y pedí reunirme con Margaret Thatcher.

"Estábamos todos horrorizados. El jefe de la armada se mostró totalmente confiado en poder enviar la Fuerza de Tareas (Task Force) la semana siguiente. Vi a Margaret Thatcher tremendamente impresionada, como yo.


Las Falklands le hicieron mucho bien al Reino Unido. Luego de la Segunda Guerra, todos veían a este país como una nación en declive

"Luego me quedé solo con ella y le expresé mi escepticismo sobre la viabilidad de la operación. Las islas estaban a 8.000 millas y no contábamos con apoyo territorial y aéreo adecuados.

"Luego, los comandantes analizaron la posición y concluyeron que era posible. El riesgo era muy grande, pero pensaban que podríamos tener éxito. En ese momento retornó la confianza.

"Fue un logro destacable que la flota haya zarpado con tanta rapidez.

"Los primeros días fueron febriles. Volé hacia Portsmouth para ver los preparativos de la Fuerza de Tareas, pero la ocasión más famosa fue el debate del sábado en la Cámara de los Comunes, donde todos los parlamentarios tenían sed de sangre por el gobierno y yo era el chivo expiatorio.

"Todos me pidieron a gritos: 'renuncie', 'renuncie', y luego tuvimos una reunión con el Partido Conservador, y ahí le fue mal a Peter Carrington, el ministro de Relaciones Exteriores.

Avión Sea Harrier
Los Sea Harrier, una de las armas de la Fuerza de Tareas.
"Cuando escuché que él dimitía, yo también puse mi cargo a disposición porque, a pesar de que no había tenido nada que ver con las negociaciones con Argentina, después de todo se trataba de territorio británico invadido por un enemigo. De modo que yo también era visto como responsable. Margaret Thatcher no aceptó mi renuncia.

"Fueron tiempos de soledad, fundamentalmente con reuniones en el gabinete de guerra. Mi esposa y el resto de mi familia se encontraban en Cornualles, de manera que no los veía.

"Margaret Thatcher estuvo en su mejor momento durante la guerra. Mostró gran coraje y determinación. Las circunstancias eran muy difíciles.

"Desde luego era más complicado y peligroso para los soldados, marinos y aviadores que habían ido al Atlántico Sur. Pero nosotros vivimos tiempos duros a pesar de no estar en riesgo.

"Recibimos una gran presión para llegar a un acuerdo. Tuvimos nuestra propia guerra en Londres mientras los militares combatían en las Falklands.


Todos los parlamentarios tenían sed de sangre por el gobierno y yo era el chivo expiatorio

"El conflicto terminó con una gran victoria en varios sentidos. Pero yo no me sentí un triunfador cuando todo terminó. Más bien sentí alivio por el fin de la guerra.

"Perdimos a numerosas personas, muchas resultaron heridas y algunas incapacitadas. Ésa fue la gran tragedia. Pero deberíamos estar orgullosos de haber salido victoriosos.

"Las Falklands le hicieron mucho bien al Reino Unido. Luego de la Segunda Guerra, todos veían a este país como una nación en declive.

"La guerra revivió la autoconfianza de los británicos. Fue un gran episodio de nuestra historia.

"Fui a las Falklands algo después de la guerra. Vi a algunos de los isleños y visité campos de batalla. Yo inauguré el cementerio de San Carlos. Ese día fue realmente emotivo. El sol brillaba sobre el agua y sentimos tristeza.

"Nunca me olvidaré de ello".


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