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Escribe: Mike Lanchin.
  Especiales
Viernes, 10 de agosto de 2001 - 14:15 GMT
Honduras: testimonios
Ramón Sánchez, Linaca, Honduras.
(Fotografías de Edgar Romero)
Las autoridades de Honduras han presagiado que la crisis alimentaria por la sequía podría agravarse.

Según el último informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), las personas que sufren las consecuencias de la sequía llegan a 927.551.

Nuestro enviado especial Mike Lanchin viajó a Choluteca, una de las regiones hondureñas más afectadas, y recogió testimonios de los campesinos.

  • "Es como un herido para uno, perder la milpa".
  • "Hay días en que hemos quedado sin comer".
  • "Ya vendí siete gallinas para poder ir pasando".
  • "Hay que darles a los niños bien medido".



    "Es como un herido para uno, perder la milpa"

    Mariano Gómez muestra su maíz en Linaca, Honduras

    Mariano Gómez, 59 años, agricultor de La Linaca, 12 km al noreste de la ciudad de Choluteca.

    Mariano Gómez perdió dos cosechas el año pasado por el mal tiempo; este año, volvió a perder la primera cosecha.

    "En mi familia somos siete, pero sólo somos dos ahora en la casa. Yo apoyo a mis hijos cuando pueda, si no tienen maíz les doy a ellos.

    Pero mi hija se fue con toda la familia a Tegucigalpa para buscar trabajo, pues aquí no hay nada de trabajo.

    Hace un mes se fueron. Sembraron pero no hubo nada de producción. Ellos tienen dos niños.

    Este golpe que tenemos después de Mitch sigue, y no sabemos si va a seguir; pero tengo la fe en esa tierra que voy a sembrar.

    Usted sabe, uno de pobre así vive.

    Cuando vi la milpa como estaba, uno se siente afligido. Es como un herido para uno, perder la milpa, quizás el siguiente año no tenemos nada, si no tenemos maíz de postrera el otro año va a ser triste, no sólo para mí, sino para todo el mundo.

    Uno siempre tiene la fe que el invierno se va tres o cuatro días y después viene de nuevo. El 1º de mayo entró el invierno, pero duró hasta el 12 de mayo; de allí no volvió a llover hasta en los últimos días de mayo.

    Cuando dejó de llover, se soltó el aire, que es lo que seca la tierra. De las 6 medidas que sembré (una medida es 4 kilos), no tengo nada.

    Si tenemos la milpa, tenemos la esperanza de criar la gallinita, el cerdo, y comprar la mudada.

    Cuando tenemos maíz, se vende un poquito de maíz para comprar y comer, porque no sólo de maíz vamos a depender, tenemos que luchar por la vida".

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    "Hay días en que nos hemos quedado sin comer"

    Paula Sánchez, Linaca, Honduras.

    Paula Sánchez, ama de casa en Linaca.

    Paula Sánchez depende de sus dos hijos que trabajan la tierra para toda la familia. Cuando la visitamos, no tenía ningún alimento en la cocina de su casa de adobe.

    "A veces uno de mamá prefiere llenar los hijos y uno queda así. Mejor que ellos se vayan bien comidos y yo aguantando en la casa.

    El problema es que no me siento bien con nada en la cocina... mis hijos me dicen que no hay problema, que vamos a aguantar.

    Pero hay días en que hemos quedado sin comer...

    Cuando perdimos el maíz, pues, es una cosa triste, porque uno se siente más arruinada, sin cosecha, siente más, no tenemos ni la tortilla.

    Ahora la esperanza es que al no mas llover vamos a sembrar otra vez, aunque sea maicillo y maíz revuelto.

    Si no llueve, hay que esperar lo de Dios, pero no vamos a ir a buscar lo ajeno, es lo que digo a mis hijos.

    En el huracán Mitch, llovió día y noche la gran lluvia, se llenó la casa, y la cosecha se perdió toda.

    Después estuvimos reforestando para alimentos (un programa del gobierno y el Programa Mundial de Alimentos). Son programas útiles, pero terminan y se queda uno sin nada.

    Aquí en el pueblo, cuando Mitch hubo bastantes pérdidas, bastante árboles frutales cayeron, el río se los llevó. Milpas enteritas se perdieron..

    Estas cosas nadie las espera, quizás el Señor nos pone pruebas, para ver si buscamos el camino de Dios."

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    "Ya vendí siete gallinas para poder ir pasando"

    Francisca Rodríguez, Linaca, Honduras.

    Francisca Rodríguez, ama de casa de Linaca.

    Francisca tiene tres hijos pequeños. La familia perdió toda la cosecha y ahora sólo come frijol y a veces tortilla.

    El esposo estaba trabajando en tierras de otra gente para ganar un poquito de dinero para comprar maíz.

    Sólo gana 40 lempiras al día, menos de US$3. Ellos viven en una casa de adobe, prestada.

    "Nos quedamos sin nada de la milpa. Ahora, en cuanto a los alimentos, no tenemos nada, pasamos días en que tenemos algo poquito para los niños, y días que no.

    Hoy conseguí una taza de maíz para moler para los niños, aunque sea sólo para ellos, aunque para nosotros no. Como uno de grande aguanta más...

    Hoy comimos tortillas con un poquito de frijoles que me regalaron. La sequía nos ha afectado bastante, porque el alimento de los niños, siquiera tener el maíz.

    No tenemos recursos, somos muy pobres. Hoy es peor, más peor que otros tiempos, porque está caro todo.

    Tengo tres gallinas para huevos, y un cerdito. Pero ya vendí siete gallinas para poder ir pasando.."

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    "Hay que darles a los niños bien medido"

    Juana Castillo, Linaca, Honduras.

    Juana Castillo, ama de casa del cantón El Trapiche

    Juana tiene 38 años, y diez hijos. Está embarazada.

    "Perdimos todo, y ahora estamos luchando para ver si conseguimos el maíz.

    Somos nueve, con otro en camino. El año pasado tuvimos maíz y nos duró bastante.

    Cuando hay trabajo, se compra comida, si no hay aguantamos hambre.

    Mi esposo gana 40 lempiras trabajando en tierras ajenas, esos pesos son para comprar maíz y los demás, pero no es nada.

    Si conseguimos sembrar de nuevo, quizás tenemos en noviembre. Pero hasta ese entonces, vamos a estar así, comiendo cuando haya y, cuando no, aguantando.

    A veces comemos los tres tiempos, muchas veces sólo dos. Cuando hay comida, hay que darles a los niños bien medido, para dejar suficiente para otro tiempo.

    Aunque no se llenen, tienen que ir ajustando.

    Cuando no tengo comida, no les mando a la escuela. Esto ocurre después de esta sequía, al menos dos veces a la semana, pues, con esta sequía ni trabajo no ha habido.

    Cuando hay comida, les mando a la escuela, y cuando no hay no les mando, porque vienen de la escuela con hambre.

    Pero esto es sólo este año, el año pasado ellos nunca faltaron a la escuela.

    Han prometido que van a dar alimentos, pero no dan nada. Dijeron que iban a dar alimentos para que hagan las postreras.

    Qué vamos a hacer aunque estemos desesperados.

    Ahorita pasó la cosecha de mangos, sólo comemos tortillas, y no hay nada más.

    Aquí no hay más nada nada, sin tortilla, no comemos nada. El queso está muy caro. Si compro queso no compro la media de maíz. Aquí la vida es dura.

    ¿Que si ya tengo algunas cosas para el nuevo bebé? No, tengo nada, pero así, por la voluntad de Dios..."


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